El regalo de Maria 1 parte reeditado

Por Jose Maria Duque
Enviado el 18/10/2015, clasificado en Adultos / eróticos
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*Nota del autor.

 

En la primera parte de este relato se relata lo que se puede considerar un abuso a la libertad sexual de las personas, aunque después cambie totalmente la situación, daré unos consejos prácticos antes de que empiecen ustedes a leer dicho relato.

 

Si usted es una persona que se excita viendo pornografía infantil le aconsejo los siguientes ejercicios físicos antes de leer el relato: salga a la calle, diríjase tranquilamente pero sin pausa hacia la estación de tren más cercana y cuando el tren pase, de un pequeño salto delante de el, en el caso hipotético que en su localidad no hubiese tren o metro no se preocupe, realice este mismo ejercicio subiéndose al edificio mas alto de su localidad y de un pequeño salto al vacío, cuando no pase nadie por la calle, luego diríjase a su domicilio y póngase tranquilamente a leer este relato. Este ejercicio lo pueden utilizar todas las personas que no respeten la libertad  de otras personas, como violadores, acosadores, maltratadores, etc. Realmente creo que es útil.

 

Si usted es una persona con imaginación, que habla con su pareja y crean entre los dos situaciones de morbo, disfrutan libremente del sexo y respetan la sexualidad y libertades de las demás personas, les aconsejo que se pongan cómodos y disfruten.

 

Antes de empezar el relato pido disculpas a cualquier persona que se sienta aludido u ofendido por mis consejos, no se enfaden y realicen por favor mis consejos, funciona de verdad, prueben, seguro que se sentirán mucho mejor después.

 

   GRACIAS POR LEER MIS RELATOS

 

 

 

 

 

 

 

María salía de trabajar del bar, era la tarde de la noche de reyes, cogió el autobús en la misma parada y a la misma hora de todos los días, y se bajó como siempre para coger el metro en la estación de atocha, pasaba desapercibida entre la multitud, no se fijaba en la gente, siempre metida en sus fantasías, había aprendido a evadirse de la sociedad, pero alguien esa tarde la sacaría de su mundo de fantasía.

 

Escuchó una voz de mujer que decía su nombre que la era familiar, miró en la dirección de dónde provenía y pudo reconocer a su amiga Luisa., Íntima amiga aunque llevaba mas de un año sin verla, habían mantenido el contacto telefónicamente . Luisa era como el diario personal de María, la contaba todo sus alegrías, tristeza y hasta sus fantasías mas íntimas.

 

Luisa la dio un fuerte abrazo, mientras decía:

 

- He venido a Madrid a pasar estas fiestas con la familia. Que contenta estoy de verte, que casualidad, vamos a tomar una cerveza y hablar tranquilamente como los viejos tiempos.

 

Luisa sin dejar que María contestara la cogió de la mano y la sacó de la estación sin parar de hablar. La llevo a un bar un poco alejado de la estación, no era precisamente el tipo de local que le gustase a Luisa, pero a María no le importaba lo cutre que fuera el local estaba con su amiga y quería contarla un montón de cosas, tenía tanta confianza con Luisa que le contaba todas sus fantasías sexuales y cuando las contaba ponía tal entusiasmo que mas de una vez no pudo evitar correrse en las bragas. María ignoraba que a Luisa le pasaba lo mismo escuchando sus fantasías. No pararon de hablar durante mucho tiempo y Luisa no paraba de pedir una cerveza detrás de otra. Sonó el teléfono de su amiga, pero esta no lo cogió cuando dejo de sonar pidió una jarra grande de cerveza y la puso delante de Maria, y le dijo :

 

- Tómate esta tranquilamente, yo me tengo que ir, te llamara para quedar antes de salir de Madrid.

 

- Tranquila, nos vamos juntas y seguimos hablando hasta el metro.

 

- No voy al metro. Tu termina la cerveza tranquilamente.

 

Le dio un fuerte beso en la mejilla y la miro poniendo una mueca de picardía en sus labios.

 

María se quedo sentada en la mesa con mas de una cerveza. Había bebido mucho para ella que no solía salir y menos beber. En el bar solo quedaba el camarero y dos clientes que no le quitaban la vista de encima, los dos hombres terminaron sus consumiciones y salieron del establecimiento por la puerta de emergencia, le resulto curioso ese detalle, pero María no le dio mucha importancia. El camarero se acerco a la chica con otra jarra de cerveza y la comento que quería cerrar el bar pronto y que cerraría la puerta principal, podría salir por la puerta de emergencia y dejo la jarra de cerveza encima de la mesa indicándola que esa cerveza era a cuenta de la casa por las molestias, María se bebió las dos cervezas rápidamente despidiéndose del camarero. Abrió la puerta de emergencias pero al otro lado 

no estaba la calle, sintió un fuerte empujón en la espalda que la introdujo en una habitación con muy poca luz.

 

Una manos la sujetó mientras que otras le quitó el bolso y el abrigo bruscamente, la tiraron al suelo donde literalmente arrancaron de su cuerpo toda su ropa dejándola desnuda. Se abrió la puerta y se quedo sola en la habitación, sus ojos se fueron acostumbrando a la poca luz, empezó a distinguir imágenes, se levantó despacio recogiendo algunos de los trapos en lo que se habían convertido su ropa, intentó tapar su desnudez con ellos, intentó buscar una puerta de salida pero solo había una y sabia que la llevaría directamente al interior del bar donde estarías los tres hombres que la habían metido y desnudado en aquella habitación. Su cabeza chocaba continuamente con cadenas que estaban colgadas del techo. Solo había cadenas en aquella habitación, ni un solo mueble, solo cadenas colgadas al techo. María no podía dejar de pensar como la podía estar sucedido eso a ella, siempre imaginó como varios hombres abusaban de ella, era su principal fantasía y ahora estaba sucediendo de verdad. La luz de la habitación cambió, se encendieron varias bombillas de colores, una azul, otra magenta, y otra amarilla. El efecto de aquellas daban distintos efecto de color según la chica chocaba con las cadenas y estas movían las bombillas.

 

 


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