Duro (y deseado) entrenamiento... con otra

Por Satine1991
Enviado el 22/01/2016, clasificado en Adultos / eróticos
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Se estaba terminando de preparar en el vestuario cuando Diana se percató de que había otra mochila encima de uno de los bancos. A esa hora no solía haber nadie allí salvo ella y Óscar. El maldito idiota había llegado tarde el día anterior y se había colado en su ducha. Mentalmente se llamó tonta mientras salía a la sala.

Y la vio. Corriendo en la cinta había una chica nueva. Era morena, alta y se veía que estaba en forma. Entrecerró los ojos. Óscar estaba hablando con ella con la toalla al hombro y una sonrisa estampada en la cara. 

- ¡Ey! ¿Qué tal?- le dijo Alex que acababa de llegar.

Diana tan solo sonrió. Él echó un vistazo a los papeles que llevaba en la mano con el entrenamiento del día y pareció un poco incómodo. 

- Buenos días a todos. Bien, en primer lugar os presento a Macarena. Ella es nueva y le comenté que entrenabais juntos y los horarios que tenemos y dijo que si podía unirse a vosotros.

Diana sabía que no podía oponerse a algo así, sería muy egoísta por su parte. 

- ¡Ningún problema!-dijo Óscar estrechándole la mano a Macarena.

Empezaron con el entrenamiento. Alex era un entrenador excepcional y lo había adecuado todo para los tres. Lo único que le molestó a Diana fue el continuo tonteo que traían los otros dos. Óscar era todo simpatía y amabilidad. Cuando terminaron ambas se marcharon al vestuario. Se estaban quitando la ropa para ir a la ducha cuando Macarena habló.

- Sé que no nos conocemos y que puede ser una pregunta extraña ... ¿tú y Óscar estáis juntos?

- No, nosotros solo somos compañeros. 

Y Diana no pudo evitar tener el mismo descaro que había tenido ella y le preguntó que por qué quería saberlo. 

- Pues verás...es que soy nueva en la ciudad y se ha ofrecido a llevarme a cenar y a enseñarme los sitios de moda que hay aquí. 

Si antes no le había caído mal, ahora la chica nueva estaba avanzando puestos en su lista negra rápidamente. Aunque en realidad era Óscar el desencadenante de la situación. Aún así no puedo evitar sonreírle de manera forzada. 

Esa misma noche Macarena se arreglaba para asistir a su cita con ese moreno increíble que acababa de conocer en el gimnasio. Se pintó los labios rojos a conjunto con su blusa escotada del mismo tono. Recibió un mensaje: "Ya estoy abajo". 

 Llevaban toda la tarde intercambiando mensajes. Óscar la recogió en la dirección que ella le había proporcionado.

- Gracias-dijo ella. 

- De nada muñeca- y condujo hasta uno de los mejores restaurantes de la ciudad. 

Aparcó y le abrió galantemente la puerta a ella, que le cogió del brazo mientras caminaban por la calle. La conversación era bastante típica: familia, gustos, trabajo...

Cuando ya estaban sentados y con una copa de vino entre las manos llegó la parte interesante. 

- Bueno...¿y sales con alguien?- preguntó ella bebiendo algo de vino. 

- No, ahora mismo no. 

Ella se pasó la lengua por los labios. A Óscar no se le escapó aquel gesto. 

- ¿Y Diana?

- ¿Qué pasa con ella?

- Creo que le caigo mal.

- No creo. Ella es muy maja, solo tienes que conocerla más. Parece un poco seria pero es estupenda-dijo él recordando ciertos momentos íntimos relacionados con el tema que estaban tratando. 

- ¿Nada que ver con ella? Yo no quiero interponerme entre dos personas...- y acto seguido puso la mano sobre el muslo de él por debajo de la mesa. El mantel ocultaba todo lo que ocurría. 

- No, simplemente amigos-e intentó no demostrar que el atrevimiento de ella le había sorprendido. 

Empezó a subir y bajar la mano despacio mientras se mordía el labio. Llegó el camarero a preguntarles que si querían postre. Ella pidió el suyo sin inmutarse y con la mano alcanzó su polla. Óscar no sabía cómo actuar. Pidió un café y el camarero se marchó. 

- Mmmm ¿sabes qué?-preguntó Macarena a la vez que continuaba acariciando su polla por encima del pantalón. 

- ¿Qué?- y la voz de él salió un poco ronca. 

Ella se inclinó en su silla para decirle algo al oído. 

- Me muero por comerte la polla...quiero que te corras en mi boca- dijo ejerciendo algo más de presión con su mano. 

Él la miró a los ojos. 

- Voy al baño, enseguida vuelvo- dijo él levantándose. 

Cuando entró al servicio el frío que hacia allí le hizo recomponerse un poco. No sabía qué hacer. Estaba muy cachondo, pero no quería meterse en un problema. Al día siguiente todos se verían en el gimnasio y la situación podía estallarse entre las manos. Se echó agua fría en la cara. Y escuchó la puerta. Cuando se dio la vuelta la vio allí parada. 

No dijo nada. Simplemente llevó las manos a su blusa y empezó a desabrocharla dejando al descubierto un sujetador negro de encaje. Óscar se quedó mirándola. Ella llegó hasta él, le puso una mano en el pecho y le empezó a empujar hasta uno de los habitáculos individuales. Echó el pestillo por dentro. Ambos estaban a menos de medio metro. 

"Al diablo con todo" pensó él y se lanzó a por esos labios rojos. La besó con pasión mientras le subía la falda que se quedó enrollada en su cintura. Acarició su culo y ella se abrió de piernas. Él llevó la mano a su coño. Lo tocó por encima de la ropa interior que ya estaba mojada. Ella le quitó el cinturón y le desabotonó el pantalón. 

- Yo cumplo mis promesas- dijo mientras se arrodillaba. 

Se metió la polla en la boca y comenzó a chupársela con fuerza. Le cogía los testículos con una mano y su lengua rodeaba la punta una y otra vez. Óscar se apoyo en la pared y con una mano en su cabeza le indicaba el ritmo. Sabía que no tardaría en terminar. Y no quería, porque se la quería follar. La puso de pie y le dio la vuelta para tener ese culo a su disposición. 

Ella cogió el cinturón de él y se lo entregó.

- Dame un poco-le susurró. 

Él lo hizo, la azotó un par de veces suavemente mientras veía como ella se introducía los dedos en su coño muy mojado ya. No aguantó más. La agarró de las caderas y la penetró haciéndola lanzar un pequeño grito. No quería hacer ruido pero a esas alturas era algo complicado. Siguió entrando y saliendo de ella hasta que se corrió. Ella se giró y le miró. 

- No ha estado mal, habrá que repetir. Aunque de todas maneras nos veremos mañana- dijo Macarena y sonrió. Se colocó la ropa y salió del baño. 

Óscar hizo lo mismo pero esperó un poco más frente al lavabo. Se miró al espejo mientras intentaba convencerse de que no acababa de cometer un error. 

Al día siguiente Diana estaba corriendo en la cinta cuando llegó Macarena, que le dio los buenos días y se puso a correr en la cinta de al lado. Pocos minutos después llegó Óscar. 

Diana no era tonta y se percató de lo que ocurría. 

- ¿Te la has follado?-le preguntó cuando acabaron y Macarena se había marchado a las duchas. 

Él no sabía qué contestar...

 


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