El enjambre de Dyson

Por Carlos Mori Acosta
Enviado el 26/03/2016, clasificado en Ciencia ficción
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El enjambre de Dyson

 

    Como polillas alrededor de un foco de luz. Un intenso y colosal faro que nos abrazaba y arropaba de forma continua sin pedir aparentemente nada a cambio. Una lámpara que en realidad no tenía nada de interesante en el vasto universo, por eso de ser bastante común y numerosa en miles de millones de galaxias. Pero para nosotros era única y preciada, era la que nos mantenía vivos y confortables. Y alrededor de ella vivíamos.

    Todo empezó en la segunda década del siglo veintiuno. El mundo parecía seguir siendo muy estático, pero se empezaban a vislumbrar algunos cambios que a la postre iban a ser tremendamente traumáticos para muchos de nosotros. El modelo económico del sistema capitalista empezaba a cambiar una vez más. El hiperconsumo y megadesperdicio instaurado desde el final de la Segunda Guerra Mundial se acababa y el modelo basado en la hipereficiencia comenzaba a dar sus primeros pasos.

    Coches autónomos, exoesqueletos, prótesis robóticas, realidad aumentada, drones, robots, carne artificial de laboratorio... Avances que no eran más que la punta del iceberg de lo que venía. Aunque evidentemente eso no era suficiente para mejorar la vida de los más necesitados. Realidades como las guerras, las hambrunas, el cambio climático acelerado por la acción del ser humano, la extinción de especies animales y demás de esas cosas horribles seguían sucediendo. Y mientras se esperaba que la situación mejorara a ritmo de un “caracol cojo”, llegó el cambio inmediato: la singularidad tecnológica.

    Durante la tercera década del siglo veintiuno, no sólo apareció el sucesor del homo sapiens sapiens, también surgió la primera inteligencia artificial consciente de sí misma. De repente, un nuevo jefe en la "tribu" se hizo notar. Pero tranquilos, no se dedicó a "fumigarnos"; demasiadas novelas, cómics y películas de ciencia ficción se equivocaron. Simplemente nos ayudaron.

    En solo cinco años, gracias a ellos, se consiguieron avances que a nosotros nos hubieran costado décadas, o quizá casi un siglo alcanzar. Material superconductor a temperatura ambiente, ensamblador molecular, campos de fuerza, telepatía, psicoquinesia, eterna juventud, energía de fusión nuclear... Todo ello unido a la biotecnología y a la nanotecnología médica que dominamos nosotros. De la noche a la mañana pasamos de vivir en un mundo imperfecto a vivir en una utopía soñada desde que teníamos uso de razón hace miles de años. Éramos casi como dioses.

    Pero hubo quien no estaba conforme con esta utopía. Entonces los debates se iniciaron y la situación se volvió cada vez más tensa. Muchos estaban en contra de los “nuevos chicos del barrio”, no se fiaban de ellos y los despreciaban. Decían que el que tenía que mandar en el planeta Tierra y en la mini colonia establecida en Marte tenía que seguir siendo el ser humano; mejor dicho, su sucesor al que llamaban, “homo deus”. En cambio, aquellos que habían decidido seguir llevando el estilo de vida, cultura y costumbres de un homo sapiens sapiens de mediados de siglo veinte —ellos odiaban las mejoras biotecnológicas, los nacimientos en probetas, los implantes robóticos y demás cosas del “demonio” de la modernidad que, según ellos, no hacían más que deshumanizar e insultar a Dios continuamente—, creían que tenían que ser ellos los dominantes. Y lo mismo sucedió con otros grupos radicales fundamentalistas religiosos, que no aceptaban todavía el estilo de vida que los repentinos avances tecnológicos permitían llevar.

    Así que se crearon tres bandos bien diferenciados: el “homo deus” perfeccionado y mejorado por medio de la biotecnología y la robótica; el “homo sapiens sapiens” de “toda la vida”, y por último las superinteligencias artificiales resultado de la superación del límite físico de la ley de Moore por medio de la nanotecnología creada por el homo sapiens sapiens.

    A pesar de la amplísima superioridad intelectual de las superinteligencias artificiales, éstas sencillamente decidieron seguir ayudando a los otros dos bandos. A modo de intento de tregua, las superinteligencias artificiales, ofrecieron a los integrantes de los otros bandos, la posibilidad de fusionarse libremente con ellos; muchos en vista de los beneficios que ofrecían, aceptaron la fusión.

    Finalmente, las superinteligencias artificiales, decidieron crear un enjambre de Dyson alrededor del Sol y trasladar a todos allí junto con ellos y dejar a la Tierra y a Marte más desahogadas. Pero mientras tanto, todos los descubrimientos realizados por esas superinteligencias, eran transmitidas a los otros dos bandos y siempre recordaban que la oferta de la fusión seguía en pie para cada ser que quisiera.

    Todas las facciones convivieron de la mejor forma posible siguiendo sus ideales, filosofía, costumbres, religión, estilo de vida… o quizá no. Pero esa es otra historia.

Términos:

Modelo basado en la hipereficiencia: Se recomienda ver un vídeo en YouTube de 25:57 de duración llamado, “Entrevista a Santiago Niño Becerra Documental Decrecimiento”.

Ley de moore: Término informático originado en la década de 1960 y que establece que la velocidad del procesador o el poder de procesamiento total de las computadoras se duplica cada doce meses. En un principio, la norma no era muy popular pero sí se sigue utilizando hasta el día de hoy. Quien la acuñó fue Gordon Moore, el cofundador de la conocida empresa Intel de microprocesadores.

Enjambre de Dyson: El enjambre es el único tipo de esfera de Dyson físicamente plausible, y que se acerca a la idea que tenía el propio Freeman Dyson porque podría efectuarse por medio de una multitud de cuerpos en órbita de la estrella, cuerpos que pueden ser el equivalente de los colectores solares o hábitat espaciales contemporáneos aunque a escala mucho mayor, y que al tener suficiente densidad podría cubrir efectivamente la totalidad de la luz de dicha estrella. Se ha demostrado que el enjambre de Dyson es estable pues cada porción es físicamente independiente y está en órbita del astro principal.

Nota del autor del relato:

El relato que acaban de leer pertenece a un libro que acabo de publicar en Amazon cuya sinopsis es la siguiente:

"¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? Clásicas preguntas que la humanidad se ha hecho desde que apareció como especie y que los relatos que este libro contiene pretenden responder basándose en la unión de las últimas hipótesis que los científicos más reconocidos del mundo han elaborado en las últimas décadas.

Singularidad tecnológica; civilizaciones hiperavanzadas; realidades alternas; dispositivos futuristas; naturaleza humana; el sentido de la vida; el concepto del bien y del mal; viaje a otras dimensiones… Todos ellos, temas tratados en los relatos de este libro además de otros muchos, que harán que el lector se traslade a historias aparentemente inverosímiles pero a su vez también teóricamente posibles; historias que, conectadas entre sí, explican de una forma breve y concisa toda la existencia."

Pueden leer completamente gratis otro fragmento de la obra en Amazon. El libro se encuentra aquí:

https://www.amazon.es/Eterna-Lucha-Una-explicaci%C3%B3n-existencia-ebook/dp/B01DFPETKI/ref=sr_1_2?s=books&ie=UTF8&qid=1459003922&sr=1-2&keywords=eterna+lucha 

 

Muchas gracias a todos.


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