Chantaje 3: Si juegas con fuego...

Por fenix
Enviado el 11/04/2016, clasificado en Adultos / eróticos
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Su beso es cálido, apasionado mientras que su tacto hace que me pierda en sutiles jadeos, que se burlan de mí al pensar que sería capaz de controlar la situación, sus manos recorren ávidas mi cuerpo, aun sobre la tela comienza a ascender hasta llegar a mi cuello… lo araña suavemente, yo  lo llevo hacia atrás para que facilitar su recorrido, mis labios disfrutan del exquisito tacto de los suyos, él sube sus manos a mi oreja y llega a mi cabello liberándolo del palillo que lo sujeta dejándolo caer, lo acaricia suavemente mientras para de besarme. Me mira satisfecho al ver como mi rostro y parte de mi cuerpo es cubierto por aquel manto negro y espeso que es mi cabello, toma un mecho grueso y lo llevo a su nariz, aspirando placentero su fragancia.

-Lavanda- murmura sonriente- Exquisito- dice mirándome con deseo, suelta el mechón y me toma nuevamente por la cintura, me gira y pega a su cuerpo haciendo que mi espalda repose en su pecho y mi culo sienta su miembro erecto, comienza a besar mi cuello mientras yo facilito su acceso ladeándolo y gimiendo al sentir sus cálidos labios que me besan y chupan ferozmente. Sus manos palpan mi vientre plano, suben  hasta mis pechos, deseosos de caricias, él roza la piel que se escapa del tejido de mi vestido y se dirige hacia mis hombros, quitándome la chaqueta de cuero, haciéndola resbalar por mi blanca piel mientras muerde mis hombros ahora desnudos, yo me estremezco en respuesta, temblando contra su cuerpo, jadeando, tratando de zafarme al no poder resistir sus caricias que electrocutan placenteramente cada milímetro de mi ser…

-Esto pasa si juegas con fuego- me voltea ágilmente y me observa ansioso, como esperando una respuesta…

Aunque no sé que respuesta espera, ESTOY EXCITADA…no tengo deseos de irme y no me importa si me asesora o si me echa mañana a la calle, solo quiero seguir sintiéndolo, estoy deseosa, hambrienta y quiero más, mucho maaassss….

-¡Yo creo que ya me quemé!- y al decirlo me aferro a su cuello, halo su grueso cabello rubio y lo beso desesperada, él no huye a mi reacción, al contrario responde a mi beso con aún más deseo y al momento me carga agarrándome con fuerza de los muslos colocando mis piernas una a cada lado de su cuerpo, camina hasta adentrarse más a la casa, me suelta sobre el atril del piano haciendo que suenen notas discordantes en lo que mis pies rozan las teclas, se aparta de mis labios, me mira fijamente pasando sus manos por mis muslos abiertos a cada lado de él, rozándolos con sus uñas y adentrándose cada vez más; sube desde mi rodilla hasta la mitad de mi muslo, desciende y vuelve a subir esta vez adentrándose unos centímetros más, vuelve a bajar y a subir y lleva más lejos sus manos y sigue haciendo este recorrido lento y endemonianademente delicioso  mientras me ve gemir, fascinado de notar como sus caricias me descontrolan, como soy incapaz de estarme quieta; muevo mis pies con suaves espasmo sobre las teclas mientras arqueo  mi espalda y dejo caer mi cabeza hacia atrás, cubriendo el piano con mi cabello, cierro los ojos con fuerza, respiro arrítmicamente y en ocasiones logro tolerar esa mezcla de placer, deseo, ganas y la sensación de no poder soportar más y le veo directo a los ojos con los labios entreabiertos, noto la fascinación de su mirada; como me mira fijamente mientras respira acelerado con el deseo anidado en su expresión.

No deja de mirarme mientras abandona mis mulos y toma el doblez de mi vestido y lo va subiendo lentamente, devorándome con los ojos que me notan deseosa y hambrienta de él.

 Se acerca más a mí, asciende sus manos y junto a ellas mi vestido dejando caer sobre mi piel una delgada bata de blonda muy tupida y suave que me hace cosquillas al tocarla originándome pequeños y placenteros jadeos, cierro los ojos para disfrutarlos y sentir como el vestido me abandona a la vez que sus manos rozan lejanamente mi piel entre la tela, llega a mis axilas e instintivamente levanto los brazos para facilitar su tarea, él sigue subiendo el vestido rozándome a la vez, al llegar a mis manos termina de liberarme de la prenda, repite su recorrido pero ahora va descendiendo seductoramente por mi cuerpo viéndome jadear acelerada por su tacto, roza la fina tela disfrutando de su textura y de como ese contacto me enloquece, ya no lo resisto más… me dejo caer sobre la tapa del piano; mi cabeza, abdomen, vientre y caderas descansan sobre ella mientras mis pies se apoyan sonoramente sobre las teclas.

-Eres una tentación, niña-

Susurra contra mi tórax a la vez que presiona, con sus manos, fuertemente la cara interna de mis muslos, muy cerca de mi sexo- jadeo y elevo imperceptiblemente mi espalda por unos segundos- él desciende hasta llegar a mi ombligo, besándome sobre la blonda y mordiéndome con fuerzo- yo me retuerzo sobre el piano- él arrastra la tela con su boca descubriendo mi vientre, lo besa fervientemente-  yo me aferro a los bordes del piano tratando de tolerar la sensación que me generan sus beso, pero es inútil cada vez soporto menos a pesar de que me agarro con mucha fuerza al filo del piano-

Sus manos rozan mi húmedo sexo sobre la tela -yo comienzo a gritar de placer con cada roce- él retira la prenda y baja sus labios lentamente hasta estar justo sobre mi clítoris- se lo que va a suceder pero no sé como evitarlo me siento indefensa al no resistir el placer así que me entrego a el- aspira con fuerza y me dice rozando con su nariz mi sexo

-Adictivo, tu olor es una droga muy tentadora- vuelve a inhalar y yo me estremezco ansiosa –Será todo un deleite embriagarme de ti, mi divina niña- acto seguido lame desde mi perineo hasta mi clítoris llevándose este a la boca y chupándolo con fervor, sus manos aun en mis muslos suben y bajan  a su antojo por mi pierna, presionándola, arañándola, acariciándola sutilmente y la mezcla de ambos contactos me lleva a la locura; afinco con fuerza mis dedos sobre las teclas, arqueo frecuentemente mi espalda y me muevo incontrolable sobre el piano gimiendo estruendosamente mientras él devora mi sexo deseoso de él


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