Un asesino diferente

Por cclecha
Enviado el 24/05/2016, clasificado en Intriga / suspense
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     Bajé las escaleras de dos en dos…estaba muy contento…lleno de alegría. Se me había pasado de golpe la ligera depresión que sentía y el dolor persistente de cabeza. No en vano, había pasado unas horas de la noche, de forma inolvidable con María, mi vecina, que tenía un nombre simple y clásico, lo mismo que la belleza que atesoraba.

       Me planteé si parar un momento a saludarla después de lo sucedido la noche anterior, ya que tenía que pasar por delante de su puerta o mejor esperar y no hacerme pesado.

     Mientras bajaba las escaleras, escuché un rumor desacostumbrado en el piso de abajo, precisamente en el de María. Cuando llegué delante de su puerta me quedé helado…

       Unos camilleros rodeados de agentes uniformados estaban sacando el cuerpo sin vida de María de su piso. Yo instintivamente me llevé las manos a la cara, gemí y creo que sollocé apesambrumado.

       Un hombre más bien alto, con gabardina azul marina, rostro con mandíbula cuadrada, bigote minúsculo, cuello ancho y ojos penetrantes, reparó en mí y me abordó

       -Perdone…deduzco que conocía a la víctima

       Todavía estupefacto balbuceé

       -Si claro…precisamente ayer la vi…era una persona encantadora…

         El detective, clavó sus ojos grises en mí y añadió

         -O sea que usted la vio antes del fatal desenlace

         Entonces me di cuenta que estaba obligado a esconder que había cenado con ella e incluso habíamos hecho el amor…nadie creería en mi si confesaba todo aquello. Tenía que mentir

         -Sí, pasé un momento a saludarla por la tarde y luego enseguida me marché…

         Las pupilas negras de los ojos grises del detective se dilataron pero él no llegó a decir nada.

         Entonces, desconcertado y abrumado, miré instintivamente mi reloj de pulsera y dije como si llegara tarde a una cita

         -Perdone, como es domingo, voy al santo oficio de las diez…si me necesita para hablar, vendré dentro de una hora.

         Ahora, el descolocado era el detective…no se esperaba que fuera a misa…pero de todas formas dijo

         -Bien, aquí tenemos mucho trabajo con la huellas y otros detalles… me gustaría hablar con usted cuando vuelva

 

       Entré en la iglesia de techos altos y luz escasa. La altura del edificio subía hacía el cielo, los creyentes querían que su iglesia trepara cerca de las alturas, que ascendiera al Mas Allá. También la luz difusa e indefinida se prestaba al dialogo y a sinceridad con Dios.

       “Dios mío…estoy confundido…sabes que siempre te he seguido a Ti y a tus normas con devoción…pero esto que ha sucedido con María, me sobrepasa… ¿Podría ser que yo tuviera algo que ver?...yo no recuerdo nada después de hacer el amor con ella…parece como si mi mente hubiera borrado todos los recuerdos hasta que llegué a mi casa…”

        Salió el cura con una casulla blanca y una cruz bordada en rojo. Empezó a decir la misa de forma maquinal, pero yo me desentendí y continué con mi dialogo intimo con Dios

       “Dios mío, sabes que nunca miento, pero hace nada lo he hecho con el detective que me ha preguntado…me he asustado. Ahora mismo este suceso, molesta a mi conciencia…creo que cuando vuelva a ver al detective le diré la verdad…aunque esto puede ser mi perdición.

       No confío en mí…que mi conciencia haya borrado de alguna forma mi actuación…Ya sabes que alguna vez, he escuchado voces lejanas, como si hubiera otra persona en mi interior…no sé lo que tengo que hacer… ¡Dime tú lo qué tengo que hacer! Yo siempre he sido buena persona, siempre he cumplido las normas éticas y morales que has impuesto…Estoy asustado… ¿Cómo si siempre he sido una buena persona, he pasado de la noche al día, a cometer un horrendo crimen? ¿Cómo puede ser que haya realizado el Mal, si siempre me había preparado para el Bien? Yo no soy un criminal…

       No me contestas…solo me llega el silencio de tu parte…como siempre…pero yo no estoy preparado para entender lo que me ha pasado.

     Veo que el remordimiento me urge a ir a hablar con el detective…no puedo soportar la presión de sentirme culpable y ocultarlo, hay algo que me obliga a ir a sincerarme con el comisario…no podría soportar una carga así…

       Tan solo se me ocurre que otra personalidad nefasta anide en mi interior y yo no sepa nada de su actuación…! Oh Dios mío, todo me sobrepasa…voy enseguida a hablar con el detective!”

 

     -Hola-digo dirigiéndome al inspector que está rodeado de dos agentes de la policía científica

       -Lo estaba esperando, creo que tenemos que hablar

       -Antes que nada-dije-Dígame, ¿Cómo murió María?

         Los ojos del inspector volvieron a observarme expectantes e inquisidores

         -Murió estrangulada, las marcas rojas del apretón de dedos en su cuello, todavía eran evidentes

         Yo, sin disimulo ninguno, me contemplé con horror las manos y me puse a llorar con desconsuelo. Llorando, miré al detective y dije

           -No hace falta que siga recogiendo huellas de los vasos y la cubertería de la cena…encontrará mis huellas por todas partes…son todas mías. Yo estuve cenando con ella y luego hicimos el amor. ´-Escuché sollozando unas palabras que ya no tenían vuelta atrás. Con los ojos inundados de lágrimas añadí –Creo que yo soy el culpable, si bien no me acuerdo de haber hecho nada malo. Hay un momento, después de hacer el amor con María, que no recuerdo nada hasta que llegué a mi piso. –Le pregunté al detective lo mismo que había preguntado a Dios hacía un momento. -¿Qué puedo hacer?

           -Su entrega voluntaria habla a favor de usted. Es evidente su tensión entre el Bien y el Mal y que es desbordado por un problema de trastorno de personalidad que le supera. En todas las personas hay un fondo oculto…un Mal que se manifiesta, pero que no se quiere admitir.

           Piense que todos los asesinos pasan de ser personas normales o buenas en un segundo, a ser homicidas… Si bien normalmente es por dificultad económica, emocional o de falta de estructuración familiar o social…la conciencia lo asume y muchas veces está de acuerdo con la mala acción…pero en su caso, no creo que sea así. Hay una personalidad maligna que le ha superado…

           Le tengo que encerrar para proteger a la sociedad…si bien lo primero que haremos es llamar al psiquiatra que atiende nuestros casos difíciles.

           -¿Soy un monstruo como el Dr. Jekyll y Mr. Hyde?

           -Si lo quiere ver así…si es usted un monstruo…El único consuelo que tenemos es que este monstruo en forma de Mal, anida en la mayoría de los mortales, todos tenemos un fondo oscuro, si bien casi nadie se da cuenta de ello y afortunadamente no suele provocar crímenes, salvo en casos muy puntuales.

        


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