Reavivar la llama (3)

Por Nomi
Enviado el 07/06/2016, clasificado en Adultos / eróticos
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Casi un mes después del estreno Saúl y yo fuimos al cine a ver Civil War. Entre el trabajo, la familia y la casa no habíamos tenido tiempo para nosotros. De forma que decidimos dedicarnos una noche para nosotros y consideramos que la mejor forma de empezar era yendo al cine para distraernos.

Esa noche hacía calor y como íbamos en coche tampoco me preocupe por llevar ropa de mucho abrigo. Y me acababa de comprar un vestido precioso que me moría por estrenar.

Llegamos al cine para la sesión de última hora, compramos las entradas y nos fuimos directos a la sala. Nos sentamos en una de las últimas filas, para "disfrutar" más de la película.

- El Capitán America está más cachas en esta peli ¿no?

- Cariño, no empieces. Céntrate en la trama de la película, no en lo que esconde el Capitán América debajo del uniforme. - Me encantaba picar a Saul.

Al poco rato de empezar la película Saúl puso su mano en mi pierna, a media altura entre la rodilla y la cadera. Se acerco a mi, y me susurro al oído, con esa voz suya, ronca, que sabía perfectamente que me ponía mucho.

- Amor - cuando me llamaba así era siempre para pedirme algo - estamos casi solos en el cine...

Ronroneaba cada palabra, buscándome. Cogió mi mano izquierda y la puso sobre su paquete.

- Sólo de pensar lo que te podría hacer aquí y ahora mismo se me ha puesto dura. - Intentaba ignorarle, pero esa voz, su colonia, mi colonia favorita en el, su mano caliente subiendo sibilinamente mi vestido - hace mucho que no... pasamos tiempo juntos. Te echo tanto de menos, te tengo tantas ganas...

Mi vestido ya no cubría mis piernas, y el paseaba su mano arriba y abajo, rozando casualmente mi entrepierna. Mojando poco a poco mi ropa interior. Por el rabillo de ojo pude ver como se tocaba. Tenía su polla en la otra mano, masturbándose lentamente. Y esa imagen de el no hizo más que calentarme. Abrí mis piernas un poco más para dejarle acceso. Saúl no tardo en entender que me dejaba a el y metió la mano dentro de mis braguitas. Me masturbaba poco a poco, haciéndose de rogar. Queriendo devolverle el favor rodee su pene con mi mano lentamente empecé a subir y bajar, haciendo un poco de presión.
Estaba tan mojada que dos de sus dedos entraron en mi sin dificultad. El tercero tampoco encontró resistencia. Comencé a moverme, rogando más. Me asegure de que nadie pudiera vernos, y me levanté de mi asiento para sentarme encima de el. Moví mi braguita a un lado y fui introduciéndome su pene. Como nos podían ver intentamos ser lo más discretos posible. Movía mis caderas para sentirle dentro de mi. Aquella situación me ponía tan cachonda que por un momento me deje llevar y le cabalgué hasta que ambos nos corrimos.

La película tendré que volver a verla en otro momento.


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