Le como el chocho a la novia de mi amigo Luis (3)

Por isabelxc
Enviado el 10/10/2016, clasificado en Adultos / eróticos
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....  llevando sus pelos y su flujo hasta mi estómago. No tuve bastante y se lo comí otra vez, ya más despacio, pasando mi lengua de arriba abajo por su raja, y jugando con su clítoris, que lo tiene grande y rosado. Mientras apretaba con mis labios su botón del placer, la miré a los ojos y parpadee, ella dijo.

 

—Isabel, agguunnn que me haces agggg  - dijo, y acto seguido se corrió otra vez.

 

Esta vez el caño de líquido fue «más potente» (¡esta chica es un cañón de bomberos!), ese chorro entró en mi boca, «violando hasta mi garganta», su calor me inundó  por dentro, sus líquidos estaban como la leche caliente, tragué y tragué más, y después relamí su bello coño.

No contenta con esto le di la vuelta poniendo su bello y gran culo mirando al techo y le di lametones por sus cachetes, que tenían dibujada la forma de su bañador, marcada por el sol en la piscina. Horadé con mi lengua su ojete sin presión, ¡su culo se abrió!, y le clavé mi lengua, y lo penetre con golpes de mi cabeza, en ese momento mi chocho se encogió y mi vientre se hundió, y «me corrí» como una cerda, poniendo perdida toda la cama, «gemí de placer».

Clara se sacó mi cabeza de su culo, me giró y bajó a comerme el bollo, lo hizo «dudando», primero con la lengua dando toques «como probando mi sabor», después comenzó a estirar mis labios con sus dientes, y me mordió el culo tan fuerte que grité bajito, después alzó su cuerpo y le chupé las tetas y le mordí sus pezones, ella amagó la cabeza y mordió mis pechos también, «con maestría»; entonces le pregunté.

 

—Clara ¿seguro que nunca probaste mujer?

—Nunca pero estoy disfrutando mucho contigo.

 

—Ya se ve, ya se ve Clara, ¡qué barbaridad de chica!

 

 

Mordí su cuello y su cogote, la besé y le metí la lengua en la boca jugando con sus dientes, «como dentista carnal».

Dormimos toda la noche, «como un todo», por la mañana, en el desayuno nos dijo su madre.

 

—Anoche me pareció oírte sollozar entre sueños Isabel, ¿estarías pesada con la digestión? —dijo «la jefa».

 

Entonces pensé en los pelos del coño de su hija que aún reposaban en mi estómago y le respondí.

 

—Sí señora, es que comer tanto dulce me empacha y anoche me di un atracón.

 

Entonces Clara se rio como una loquita.

 

Ya en la puerta Clara me despidió, yo tenía que ir a su panadería a trabajar junto a Luis, ella me dijo.

 

—Isabel ha sido una experiencia fantástica, no sé cómo me he podido correr con chorros, nunca antes me pasó, ¡perdón!, estoy tan emocionada. ¡Sabes que!, aunque parezca lo contrario, tengo unas ganas locas de follar con Luis.

—Clara es normal, tu cuerpo se ha liberado y se ha abierto al deseo, eres preciosa; me has hecho muy feliz.

—Que bien Isabel, pero si me caso ¿Me lo comerás más veces?

— ¡Clara!, yo te lo comeré cada vez que quieras «hasta que te canses».

—Gracias Isabel, será nuestro secreto, que bien me siento teniéndote.

 

Salí de su casa sintiéndome bien por mi deseo satisfecho, y mal por Luis, durante varios días me sentí culpable al hablar con Luis, mi buen amigo; sentí deseos de compensar haber tomado a su prometida (y lo que la tomaría aún).

 

Clara y Luis ya están casados, y ahora ellos llevan la panadería; y desde entonces, soy su «empleada para todo», trabajo en la panadería, y le como el coño a Clara semanalmente; ¡pero ella mantiene su palabra de secreto!, sin que sepa Luis, ¡que Clara es de los dos!

 

FINAL

 

(C) Isabel Nielibra 2016

 


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