Invasión. Amor imposible. Parte 2

Por cclecha
Enviado el 25/08/2016, clasificado en Ciencia ficción
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     La apremié para que viniera con urgencia la barca, pero ella no se atrevía a sumergirse en el agua. Me dirigí con celeridad a por ella, la tomé en brazos y su pequeña figura se abrazó a mi cuerpo con fuerza. Esta vez fui yo el que me estremecí…aquel pequeño ser me creaba inquietud con su proximidad tan evidente. Además intuí que en ella la bondad era tan natural como su capacidad para entrar en mi mente.

       Afortunadamente el pequeño motor fuera borda de la embarcación se puso en marcha a la primera y pudimos alejarnos con cierta celeridad de la costa. Las antorchas nos observaban desde la distancia y a través de un mar oscuro en el que se reflejaba caprichosamente una luna que ofrecía brillos de plata sobre un agua inhóspita y negra.

       Pensé… ¿Por qué debe huir ella de los de su especie? Inmediatamente la chica leyó mi pensamiento y me contestó.

     -“Muy sencillo: cuando vi que querían abducir a los habitantes de las casas, para estudiarlos y hacer experimentos científicos con ellos, me negué a ello, argumentando que eran seres sensibles y que no teníamos derecho a utilizarlos e infringirles dolor. Pero mi negativa no sirvió para nada, ya que los secuestraron igualmente y los subieron a la nave. Me dijeron que era por el bien de nuestra especie. Los predominantes de los míos, quisieron apresarme y darme un escarmiento ejemplarizante para todos. Pude escapar y aquí estoy para aumentar tus problemas.”

       Cuando estaba pensando que nosotros hacemos exactamente lo mismo con nuestros primos-hermanos los chimpancés y demás animales que los torturamos con experimentos sin ningún remordimiento ya que sirve para mejorar nuestra especie, ella me interrumpió de nuevo telepáticamente.

     -“Veo que tus sentimientos son buenos y aunque tú especie no esté tan evolucionada como la mía eres muy capaz de nobles sentimientos que a veces los cercanos a mí, ignoran. Sé que ahora, con vuestro grado de evolución, no sentís remordimientos en comer a los animales y utilizarles con ese fin, pero dentro de muchas generaciones comprenderéis vuestro error…si bien he de reconocer que solo una parte de mi población es consciente de este hecho, y la otra parte no tendría ningún remordimiento en utilizaros como comida.”

       Me asusté de nuevo, al ver el canibalismo latente de los extraterrestres y como las pequeñas antorchas que nos observaban, se dirigían con celeridad hacia la nave. Yo enfoqué la proa de mi pequeña embarcación, hacia la isla que tenía enfrente y en la que una multitud de lucecitas del pequeño puerto y de las casas, parecía que ya se habían percatado de la presencia de la nave extraterrestre.

       Todo ocurrió con mucha celeridad. La nave, volvió a encender sus focos, iluminando como un sol, la isla y se elevó hacia un cielo que parecía no importarle los movimientos de aquellas criaturas. En un momento la nave quedó como suspendida a escasos metros de nuestras cabezas. Toda su cegadora iluminación estaba puesta en nuestros limitados movimientos. Completamente asustado, temí lo peor, en la forma que nos aspiraran de alguna forma hacia la nave y que la panza de esta se abriera para entrar nosotros y nunca más salir. Sin embargo, lo único que sentí fue la extraña mano de mi compañera de embarcación que se posó en mi antebrazo y sentándose lo más cerca de mí, reposó su asombrosa cabeza en mi hombro y me dijo

       -“No te preocupes, nos están observando, pero no tardarán en irse…dentro de muy poco se irán y nacerá un nuevo problema, al quedarme abandonada aquí contigo…no sé si sabremos afrontar una relación tan extraña y desigual”

         Mientras continuaba cegado por los focos de la nave, dejó de importarme que ella se introdujera a su antojo en mi mente y mis pensamientos. Pensé que la única manera de afrontar que entrara telepáticamente dentro de mí, era el pensar siempre bien de ella…cosa que cada vez me era más fácil de hacer. En realidad cada vez me era más patente su talla moral y por consiguiente mis pensamientos hacia ella, solo podían ser limpios y de gratitud.

       De repente las luces de la nave se apagaron y surcando el espacio con celeridad, esta desapareció de nuestra vista. Yo, inmediatamente puse la proa de mi cascarón enfocando a las personas que ya se empezaban a hacer visibles en la isla.

       Los pensamientos de mi compañera volvieron a aflorar en mí: “No podemos ir a la isla grande con los tuyos. Piensa en mí, ellos harían exactamente conmigo lo mismo que hicieron los de mi raza con las casas de tu isla…es decir experimentar con ellos, interregarlos y estudiarlos hasta la tortura. Esto exactamente harían conmigo, me expondrían como se hace en los zoos. Experimentarían conmigo hasta matarme. Tu raza, todavía está menos evolucionada que la mía y todo ello sería fatal para mí”

       Enseguida di un brusco giro a la caña de mi fueraborda, entendí sin ninguna dificultad que la chica tenía razón. La única solución era poner rumbo hacia mi casa…una vez allí, esperar a que al día siguiente vinieran todos a saber lo que había sucedido en aquella peligrosa y extraña situación. Cuando se presentaran, solo podía esconder a mi extraterrestre en la buhardilla superior de mi casa y explicar cualquier cosa, menos la existencia de ella.

         Sabía que a partir de ahora la tendría que ocultar de los ojos humanos…también yo tenía que tener la suerte que los suyos no vinieran a por mí. Nuestra relación iba a ser de un camuflaje continuo, ella no podía exponerse a los ojos de mi gente y yo también tenía que intentar esconderme de los extraterrestres…todo ello sería muy difícil… pero todavía iba a ser más difícil mi relación o posible amor, que empezaba a surgir con ella.

        

 

      


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