Intercambio de parejas

Por cclecha
Enviado el 07/09/2016, clasificado en Humor
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     Eduardo estaba animado, hoy se iba a concretar el inusual encuentro que tuvo lugar el otro día en el Club de intercambio de parejas. El Hotel Palace, les aguardaba a él y su esposa…habían quedado con una estupendísima pareja.

       Nuestro hombre dentro de poco cumpliría la cincuentena, era más bien lleno, sin ser gordo; poco alto, sin ser bajo; carente de pelo, sin ser calvo…eso sí, estaba muy pagado de sí mismo, no en vano, tenía bastante personal a su cargo, ya que tenía un negocio más bien importante de mayorista de ordenadores y otros artilugios electrónicos. Se podría decir que era un burgués…pero un burgués moderno, de izquierdas…con pocos prejuicios.

         Eduardo, le costó relativamente poco, convencer a su mujer Lurdes, que lo mejor para satisfacer sus necesidades sexuales, era acudir a un centro de intercambio de parejas…así no tendrían que engañar a su pareja, ya que todo transcurriría bajo el conocimiento de la misma. Además, bajo su perspectiva, todo lo relacionado con el amor eran tonterías, disfrazadas con dosis de sexo. El amor, creía, era un truco de la naturaleza, para que las parejas se animaran a tener hijos. Ellos ya habían superado esa etapa. Mediante el intercambio, se evitaban los engaños, se iba de cara y se satisfacían las necesidades de cada cual. El nunca se había enamorado, veía a las mujeres como meras receptoras sexuales, aunque era un tema que procuraba no explicar a su mujer.

         Al cincuentón y su mujer habían acudido al local del intercambio, pero solo habían podido intimar con una pareja un poco más mayor que ellos y eso claro no acabó de satisfacer a Eduardo que se contentó con hacer sexo con una mujer que quizá, todavía estaba bastante peor que la suya propia.

           La segunda semana que acudieron tampoco salió la cosa perfecta, ya que la mujer, también mayorcita y feíta que le tocó en suerte, ejecutaba el sexo de manera maquinal y fría, lo despachó en un plim-plas…a Eduardo le pareció una profesional del sexo. (De esto entendía) En cambio el pavo que se estaba beneficiando a su mujer, no acababa nunca y la espera se hacía inacabable. Mientras aguardaba, vio que la mujer que le había correspondido, se había ido…no esperaba a su teórico marido, eso le hizo sospechar que si era una profesional del sexo, contratada por el individuo en cuestión…

           Sin embargo a la semana siguiente, en la barra del mismo bar del Club, se encontraba un hombre de no más de treinta años, deportivo, alto, con el pelo más bien largo y con muy buena presencia. A su lado estaba un bombón rubio, con un vestido ceñido, marcando un escote en su punto y una minifalda que dejaba a la vista unas piernas perfectas y doradas.

           Eduardo tragó saliva cuando el hombre y la mujer, dejaron la barra del bar y se acercaron hacia su mesa.

           -Perdona- dijo el hombre- no sé si os molestamos… ¿Pero podemos sentarnos con vosotros?

          Aquí empezó todo, el joven y el bombón, empezaron a intimar con Lurdes y su marido…pero al contrario que la otra vez, de la pareja mayor, esta pareja joven no tenía prisa por pasar al interior del local… al contrario, su preferencia era conocerlos, preguntarles cosas y más adelante, cuando intimaran, ya llegaría todo lo demás.

           -Se nota que sois gente de categoría y con cierta cultura…a nosotros no nos gusta las personas que solo son un mero cuerpo…que no tienen vida interior.-El joven continuaba hablando y Eduardo no podía sacar los ojos de las piernas y el escote de la chica.

           ¿Tenéis hijos? … Seguro que tienes negocio propio… Que tenéis carrera, lo doy por sentado

           El chico iba hablando y Eduardo y Lurdes, agasajados iban contestando e inflando las cosas todo lo que podían

         -Si claro tenemos una parejita de adolescentes…la verdad es que tengo un negocio muy prospero de electrónica industrial y con mucha gente a mi cargo…

     El joven, paró de hacer preguntas y se dedicó por completo agasajar a Lurdes, mientras que la preciosa rubia, hacia lo mismo con un nervioso Eduardo.

     Estuvieron un buen rato conociéndose e intimando y cuando pareció que el chico iba a pedir a la pareja de cincuentones que pasaran al interior del local, dijo

     -No os pido que pasemos al interior del local, no porque no nos gustéis, ni mucho menos, sino porque considero que este es algo frio y chabacano…me gustaría que nuestro primer encuentro fuera en un sitio perfecto y de calidad, como os corresponde. Por eso, si os parece bien, os ruego que quedemos en el Hotel Palace, el próximo sábado a la hora que os vaya bien.

       Ni que decir tiene que Eduardo y Lurdes, halagados, accedieron de inmediato a la cita.

 

     El sábado, tardó en llegar, para un ansioso Eduardo, que no podía apartar el cuerpo de la chica de su cabeza…por eso estaba más que animado, al extremo de darle prisas a su mujer y en realidad, presentarse con un cuarto de hora de adelanto en el bar del Palace.

     Finalmente el joven y la chica llegaron. Con luz natural, todavía estaban todavía más deslumbrantes que el otro día. Después de unos besos de cortesía en la mejilla, el chico sin más preámbulos dijo

     -He reservado dos habitaciones contiguas y yo creo que ya deberíamos ir pasando hacia ellas…en realidad ya nos conocemos

     Las dos parejas entraron cada una en su habitación. Creo que no hacen falta descripciones y palabras de lo que sucedió en las habitaciones… sexo del bueno y de primera calidad…la pareja de cincuentones quedaron locos con todo lo sucedido…completamente satisfechos del encuentro y despedida…completamente satisfechos, salvo por una cosa que molestaba el vanidoso espíritu del cincuentón y que ya en la salida le comentó a su mujer.

       -Lurdes, cariño, hay una cosa que me preocupa…no me preguntes el porqué, pero la chica, mientras estábamos desnudos en la cama, sacó su móvil e insistió en hacernos una foto de los dos juntos y de recuerdo, pidiéndome mi número de teléfono móvil. En aquel momento me halagó, pero ahora no estoy seguro… ¿Tu qué piensas?

       -Oh, qué extraño-contestó la mujer- a mí me ocurrió exactamente lo mismo…cuando estaba en la cama, desnuda, el joven alargó el brazo para hacer una instantánea de los dos juntos, mientras me abrazaba con la otra mano.

     -Bueno, no seamos mal pensados, quizás son buenos chicos que simplemente nos quieren tener presentes…

 

       Al día siguiente, Eduardo y Lurdes, recibieron las fotografías compremetedoras en su móviles respectivos y con la siguiente nota

       “Nos lo pasamos muy bien…pero no todo el mundo lo entiende así y está tan liberado. No creo que a tus hijos y empleados, les hiciera ninguna gracia el enterarse de cómo se entretienen sus papás y su jefe. Para que esto no ocurra, solo tenéis que llevar 6.000 euros en efectivo a la casa de intercambios, este próximo sábado a las 8.”

         Eduardo no lo quería decir delante de su mujer, pero la frase le salió de dentro

         -Reconozco que el sexo, siempre me ha salido caro…pero como esta vez…nunca

      


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