Herida y atormentada caminaba Lucía por las orillas del riachuelo

Por Pokoto
Enviado el 17/09/2016, clasificado en Cuentos
249 visitas

Marcar como favorito

Herida y atormentada caminaba lucía por las orillas del riachuelo de las amarguras, pensaba en lo dura de la vida y en lo cruel que la misma estaba siendo con ella, sus pasos eran como el arrastre de los ovidios, su rostro endurecido y su corazón partido en pedazos y de esos pedazos casi todos estaban agujereados, esta alma casi en pena deambulaba en ese riachuelo que a los árboles de a su alrededor mataba y que las flores casi desenraizaban sus raíces para huir de las venenosas aguas del mismo.

La tarde caía y Lucía en su paso fúnebre recordó el pasado que la atormentaba, cayó rodillas al suelo, lloró, gimió y clamó al cielo que su vida quitada fuera, mas no hubo respuesta alguna, Lucía estaba sola, nadie vendría a su rescate o mejor dicho, nadie vendría a quitarle la vida y pacificar su espíritu.

Se acercó al riachuelo más,  y sintió odio, resentimiento y rencor contra muchos, esos quienes contribuyeron a destruir parte del cuadro creado por ella, por momentos se alegró de haber abandonado a aquellos a quienes odió sin que ellos supieran porque ya hipócrita no sería, pero era una felicidad efímera, puesto que aunque se había alejado de todo su pasado trágico, ese mismo le seguía, y le atormentaba, Lucía había abandonado esas bancas, había esquilado su lana, había dejado físicamente un ambiente sombrío pero cuyas sombras cual grilletes, tomaron sus piernas y se aferraron a ella  hacia el riachuelo.

El riachuelo entonces con su voz de cristalina agua azuzaba a Lucía a entrar en él y beber de sus aguas, cosa que la pobre Lucía acató. La chica descendió más y a las aguas del riachuelo llegó, allí sintió desprecio por la vida y le quitó valor a la misma, el riachuelo le ofreció quitar el aliento de vida que de ella aún emanaba para así liberarla del tormento, Lucía aceptó beber de sus aguas, juntó sus manos y cogió del agua del mismo, bebió y sus ojos se cerraron, un dolor intenso corrió en su cuerpo entero, sintió como su vida se desgarraba y como ese tormento en vez de irse se apoderaba de ella y le descuartizaba sus espacios, ya era tarde para ella, sus tormentos se harían uno en ella.

Todo estaba escrito, pero no, Lucía fue rescatada de aquellas aguas, y al abrir los ojos notó que había salido del río y que se encontraba en las orillas de él, llorando entonces supo que esa no era la salida y pidió perdón, se levantó y comenzó a andar en la dirección de la luz, con más cargas que las que tuvo al comenzar esta historia producto de aquel episodio en el riachuelo de las amarguras, sin embargo ella estaba decidida a ser un sacrificio vivo, y por eso recobró el valor de la vida y juró luchar por eso, enmendar esas heridas no sería fácil, romper los grilletes tampoco, y alejar a las sombras menos, pero convencida de que ese proceso de vida sería necesario, tomó el camino y empezó a andar en él.

 

Juan Manuel Guedez. POKOTO

pokotoescritos.blogspot.com


Compartir el relato

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

Ellas buscan... MiPlacer.es
TvReceas - Videos de recetas de cocina Haz tu donativo a cortorelatos.com