Chupándoselo a mi compañera de piso 2

Por isabelxc
Enviado el 12/12/2016, clasificado en Adultos / eróticos
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— ¡Horrible Isabel!, mi novio es un bruto y le gusta por detrás, y yo que soy tonta «y que quería probar también» lo dejé que me la metiera y tengo el culo dolorido —«me habló muy bajito como una confidencia».

—Échate crema íntima Laura, veras como se te recupera —le aconsejé.

—Sí, ¡sí ya me pongo en la entrada!, pero no se me quita el dolor —dijo muy tierna.

Era sábado por la mañana y esa noche dormiríamos juntas. Cuando llegó el novio de Victoria nos saludó a todas muy cordial, y al mirarme a mí se fijó en la minifalda que llevaba y en mis firmes muslos, yo desvié la mirada y pensé que si le diéramos ocasión lo intentaría con todas, es bastante fresco y se le nota. Ya era de noche, me di una buena ducha de agua caliente y fui a la habitación de Laura, al llegar la encontré metida en la cama. Abrí la ropa de la cama para tenderme junto a ella y la encontré de espaldas, completamente desnuda sobre la sábana, mostrándome su firme culo, su cintura estrecha y su bonita espalda, con una piel de un moreno intenso; al verla sentí como mi chocho se humedeció bajo mi camiseta corta, la cual apenas me tapaba una parte del pubis, dejando a la vista mi chocho desnudo y sin bragas, la excitación y el deseo me hicieron sentir más desnuda que nunca; entonces la saludé y ella se dio la vuelta hacia mí.

— ¡Ya estoy aquí Laura!, pareces la maja morena hay tendida, tu preciosa piel oscura hace que vea mi propia piel como la leche.

—Hoy deseaba dormir desnuda, después de lo recatada que he tenido que estar en el pueblo, ¿no te importa verdad Isabel?, ¡y no seas tonta!, tu piel es preciosa también, eres una rubia espectacular, pareces escandinava, ¿lo eres?

—No me molesta que estés desnuda solo admiraba tu belleza Laura. Yo soy escandinava a medias, mi padre es de aquí, del pirineo y mi madre es de Noruega, he salido a  mi madre en la piel clara y la melena rubia, pero mi chocho color castaño es del terreno jajaj, aunque ahora como ves lo tengo afeitado (le dije alzando mi camiseta hasta los pechos). Tú sí que eres precioso Laura, con esa melena negra que te llega al culo, seguro que traes de cabeza a tu novio, ¡verdad Laura!

—De cabeza no, lo trae de culo, ¡pero de mi culo!, ¡que mira como me lo ha dejado dolorido! jajaja.

—Eso es, como va ese el culo, ¿está mejor Laura? —me interesé.

—Regular Isabel, ahora mismo me duele y me escuece aún.

—Laura yo tengo una crema íntima muy buena que te iría genial, porque seguro que tienes alguna hemorroide inflamada.

—No sé, lo mismo si, ¿me das una poca?

— ¡Claro tonta!

Saqué la crema de mi bolso y ella se la untó en su culo pero sin ahondar, con poca cantidad y poca pericia; entonces le pregunté.

—Laura que poca maña tienes dándote crema yo se darla mejor, a una amiga mía yo le daba crema cuando estaba escocida sin ningún problema, ¿quieres que te la unte yo? —dije, viendo que esa era mi gran oportunidad para lanzarme a la aventura.

— ¿No te da corte o asco Isabel?

— ¡En absoluto Laura!, somos chicas las dos y tú eres muy limpia y muy correcta.

—Vale Isabel, «aunque lo veo raro» y me da vergüenza, pero no te haré un feo ya que te has ofrecido; ¡no me hagas daño por favor Isabel!, y muchas gracias por tu preocupación por mí.

Me eché en una mano un buen puñado de crema, y mojé en ella el dedo índice de mi otra mano, y con la yema del dedo unté su ojete hasta que se dilató un poco, después me impregne más abundantemente el mismo dedo y se lo introduje en su ano muy despacio y muy suavemente, como a cámara lenta; girando en círculos en su interior con mucho mimo y delicadeza; al tocar mi dedo una pequeña hemorroide inflamada la impregné con gran cantidad de crema, para lo cual saqué y metí mi dedo en su ano varias veces, «lentamente», cogiendo de afuera más crema en cada penetración táctil; la oí gemir muy bajito, y le pregunté.

— ¿Te hago daño Laura?

—No, ¡no pares!, que noto mucho alivio Isabel, pero no sé, estoy algo acalorada.

—Es por la estufa Laura, por eso te sientes acalorada —le dije haciéndome la despistada respecto a su calentón, para que ella creyera que en mi dedo penetrador no había intención de excitar,  y así darle tintes de normalidad a mi magreo anal. Después de que habláramos proseguí horadándola con mi dedo aventurero.

Al introducir nuevamente el índice en su ojete, «como sin darme cuenta» apoyé el resto de los dedos en su chocho excepto el pulgar, y al poco sus labios menores se dilataron entre mis dedos como una ostra cálida y sin armazón. Ella dio un gemido más intenso y entonces paré y le dije.

— ¡Ya está bien untado tu culo Laura!, ¡ahora vamos a dormir! (la dejé con la calentura a caso hecho).

Fui al aseo a lavarme las manos de la crema, y al entrar encontré al novio de Victoria meando en el váter, con un pene casi erecto del que salía un chorro intenso; dije perdón y salí del baño esperando afuera. Él salió del baño y vio mi camiseta corta que dejaba ver mi coño casi entero (no me puse las bragas al ir al aseo porque al estar tan excitada con Raquel no caí en recordar que había un hombre entre nosotras), «y con un descaro extremo» me dijo.

 


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