MIS HABILIDADES SOCIALES

Por Marimonias Quesque
Enviado el 18/12/2016, clasificado en Humor
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Alguna vez habréis oído la expresión “poner en valor”. Se utiliza mucho en las multinacionales y grandes corporaciones. Pertenece al amplio grupo de soberanas tontadas que dicen los ejecutivos en esos círculos, al estilo de “implementar sinergias”, “alcanzar la excelencia”, “generar valor añadido” y demás chorradas. Nadie sabe muy bien qué significan y se dicen sin ton ni son, para no decir, por ejemplo, “todos a una, como remeros a latigazos en galeras”, que es mucho más claro, pero queda feo.

Les tomo prestada la expresión para aplicarla a mis habilidades.

El caso es que, llegado un momento, mi economía entró en caída libre. Podía haber escrito un currículum fabuloso (fabuloso de fabular) y enviarlo a las empresas correspondientes, solicitando un puesto de trabajo convencional, compitiendo con los miles o millones de demandantes de los escasos empleos disponibles. Pero tengo por norma en mi vida no transitar por caminos trillados. Esta norma tan tonta es la que me lleva a acabar siempre enfangada en lugares pantanosos, flotando en arenas movedizas.

Bien, pues siguiendo esta norma, decidí ofrecer mis servicios para asuntos y actividades para las que creo valer y para las que nadie se ofrece (al menos públicamente). A continuación voy a hacer una relación de dichas actividades enumerando mis cualidades o capacidades para ello.

Empezaré por mi oferta estrella (ya la subí a Tus Relatos y la quité porque nadie me ofreció trabajo):

ANIMADORA SOCIAL Y ASISTENTE A EVENTOS: doy conversación a suegras, silencio “cuñaos” con mi sola mirada, apabullo pedantes, emborracho jefes, autoridades y gente seria, neutralizo cansinos, tapo bocas, difundo chismes, encizaño, doy que hablar, inicio bailes y karaokes, río chistes, salgo a la palestra, aplaudo discursos, armo broncas. Garantizo años de comentarios y recuerdos imborrables.

Para llegar a fin de mes he tenido que ampliar mi campo de acción. La siguiente actividad como “animadora”, más personal que social,  es la de mujer fatal.

Como MUJER FATAL: dilapido fortunas, despeño vidas, disipo, echo humo a los ojos, clavo la mirada, nublo entendimientos y anulo voluntades.

Aquí tengo que hacer un par de aclaraciones.

La primera, que salgo muy cara. Lógico tratándose de una mujer fatal. Yo bajaría la tarifa, pero es financieramente inviable porque, a mi edad, conseguir ser una mujer fatal requiere una inversión importante. Imaginaos lo que cuesta pasar por tratamientos de estética, comprar ropa de alta costura, tacones de muchos centímetros con los que se puedan dar más de dos pasos sin descomponer los andares felinos, peluquería, maquillaje, perfumes caros, etc.  Una pasta. La verdad es que, con poca luz y todo este atrezo, paso por una mujer de las que causan impresión porque “la vida es puro teatro”.

La segunda advertencia es muy importante, no me vaya a pasar otra vez lo que ya me ha ocurrido con algún constructor gañán. Que quede claro que lo único que hago es mirar seductoramente, engordar egos y vanidades, deslumbrar y poner posturas. Vamos, que no “culmino”. Hay que ser muy paleto y no haber visto películas clásicas para pensar que una femme fatale de alquiler va a culminar. Una mujer así crea ilusiones, genera fantasías, embauca, pero jamás culmina. Además, ¿cómo te vas a poner a culminar a lo básico (estilo reggaeton) o a lo romántico (estilo bolero) y echar a perder ese atrezo tan caro? ¡A quién se le ocurre!

Mi tercera actividad: ASISTENTE DE DELINCUENTE EN JUICIOS.

Como ASISTENTE DE DELINCUENTE EN JUICIOS esto es lo que ofrezco: doy falsos testimonios, cargo con la culpa y luego me desdigo, confundo jueces, desvío la atención, borro pistas, destruyo pruebas, engordo sumarios. ¡Ojo! NO PAGO FIANZAS.

No es por presumir, pero esos sumarios interminables que se ven en España, esos juicios que se eternizan han contado con mis brillantes servicios. Es llegar yo como testigo, empezar a testificar fantaseando y acabo enredando el asunto de tal manera que no paran de salir imputados, hay que hacer causas separadas, los jueces se me jubilan o piden el traslado a otro juzgado, armo un lío infinito, y, mientras tanto, mi cliente disfrutando de libertad condicional bajo fianza tan contento.

Debo aclarar que sólo asisto a delincuentes de guante blanco  con mucha pasta. Para delitos comunes de pobres, absteneos de llamarme.

Tengo muchísimas más habilidades sociales que, a lo mejor, os cuento otro día. También, como escritora he perpetrado una noveleta bufa, "La vida manga por hombro", que está a la venta en todas las librerías on line por si alguien estuviese interesado. Otro día os subo algún capítulo y os explico sus “virtudes” para “ponerla en valor”.

 


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