Un pobre hombre

Por cclecha
Enviado el 16/05/2017, clasificado en Varios / otros
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     La imponente verja del jardín de la mansión, se abrió electrónicamente accionada desde el mando a distancia del interior del Mercedes negro.

     Una carretera serpenteante llevaba hacia la residencia. El jardín que unía la verja y la casa, se mostraba tan cuidado y bello como la misma mansión.

     El chofer, como de si una tradición se tratara, paró el Mercedes a un costado de la pista junto al jardinero que se encontraba trabajando abonando un rosal rojo y bajó la ventana trasera para que su jefe pudiera hablar con el jardinero. Este lucía los mismos tejanos de siempre; esta vez embardunados de tierra y abono, junto con una camisa llena de manchas y lamparones. El pelo blanco e inmaculado del jardinero contrastaba con su aspecto en general enclenque y desaliñado.

       -Hola Juan- dijo el amo desde el coche- ya te he dicho varias veces que tienes que ir vestido de forma adecuada… quiero que cualquier invitado que venga a la casa te vea de forma digna y no de forma dejada. Es importante tu apariencia. Tienes que saber que la imagen que irradias es la que también me proyectan a mí.

       Juan solo le importaba la pulcritud en su conducta interior y sus principios simples pero firmes, aún así dijo

     -Lo siento D. Jaime, no volverá a suceder.

     -También te he dicho que me gusta como ordenas los grupos de flores y arbustos…me complace cuando todo forma una disposición y regularidad humana, pero no me agrada que dejes que las flores agrestes campen a sus anchas.

     -La belleza ordenada de a pié de pista que es lo que todo el mundo ve, creo que se ve muy bien, pero me cuesta mucho destruir la belleza silvestre de la tercera o cuarta línea…pienso que los jardineros no tenemos que intervenir tanto en la belleza y la armonía anárquica de la naturaleza. Perdóneme

      -Las flores son ornamentos que el hombre tiene que aprovechar para sí y ordenarlas para su conveniencia. “En mala hora a mi jardinero se le han metido en la cabeza ideas extrañas sobre la belleza de la naturaleza y su armonía natural. En el fondo es un pobre hombre sin estudios ni formación que en vez de competir con los demás hombres para aumentar su posición social y cultura y ser algo en la vida, mata el tiempo con la jardinería y la contemplación, como si esto fuera lo único que importa”

       Al mismo tiempo que el amo interiorizaba estos pensamientos, Juan pensaba todo lo contrario: “La naturaleza nos sobrepasa y nos incluye…tiene su propio orden y armonía que no debemos de destruir…mi amo ve la belleza de las flores, pero las ve como cosas…en el fondo no es más que un pobre hombre que solo vive para posesiones, el poder, los negocios, la competencia, los empleados y la mera apariencia, pero no ve más allá.” “Busca la felicidad donde tantos otros la han buscado de manera equivocada en lujos y posesiones que son de fácil perder. Pierde el tiempo en no incrementar lo que nadie le puede quitar, es decir sus valores y sabiduría natural.”

     “No ve ni escucha el orden último de las cosas. Cuando me paro a contemplar un árbol, cuando pasa el tiempo, capto en sus formas algo especial. Un árbol es un ser vivo que nos dice muchas cosas, solo hay que comprenderlas.

     Mi jefe ve los cambios en la naturaleza, pero los ve como simples anécdotas sin intentar entenderlos. No percibe que formamos parte de la armonía que ha de tener la naturaleza”

     Ambos pensamientos, totalmente contrarios, iban desarrollándose en la cabeza de ambos personajes. El amo, lógicamente quería que su opinión prevaleciese y volvió a la carga.

       -Creo que tu problema es que idealizas mucho las cosas. Hay veces que te he observado hablándoles a las plantas como si estas te entendieran y tuvieran sentimientos, creo que has de bajar al mundo real y dejarte de tonterías. La naturaleza no te habla ni te puede enseñar nada que importe a tu evolución humana…tu intelecto tiene que ir más allá de un mero jardín…la esencia de la inteligencia humana ha de estar desligada de un orden que tiene poco que ver con nosotros y que lo superamos. Nuestra inteligencia humana va más allá que el orden natural que nos envuelve.

     “Vuelvo a pensar que por mucho que le diga, es un pobre hombre…no creo que haya nada que hacer.”

       La mente inquieta del jardinero pensaba su vez. “Hablo con las flores porque ellas en su silencio me entienden…intento estar en comunión con la naturaleza y respetar sus pautas, porque formo parte de la naturaleza como animal y ser vivo que soy, sin ninguna duda soy parte del entorno y comprendiéndolo, me comprendo. Cualquier árbol o planta, si lo contemplas un rato te dice muchas cosas…hay un misterio en cualquier ser vivo. Mientras que mi pobre amo, no tiene la capacidad para comunicarse ni con sus empleados, ni con sus amigos, ni lo que él dice el mundo humano afín y mucho menos con la naturaleza de la que formamos parte. Es un pobre hombre” Pero para ahorrarse problemas dijo

       -Tiene usted razón, no me haga caso, hablo por no estar callado, intentaré divagar menos, ser más práctico, seguir sus palabras y dejarme de tonterías.


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