PAJAS MENTALES DE UN PUTO CÍNICO:EL AMARGO ANTISOCIAL NO TIENE QUIÉN LE QUIERA

Por migueliglesias
Enviado el 11/10/2017, clasificado en Humor
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¿Eres misántropo? ¿Nadie quiere parar a tu lado? Por algo será. Si eres uno de esos tipos con poco apego al género humano, pon atención a los párrafos que siguen; si por el contrario eres alguien sociable, lee igualmente, pues aprenderás a conocer a tus antagonistas misántropos.

RELACIONES SOCIALES

Obligación y necesidad; cuna de goces y disgustos. Las echas de menos cuando escasean y de más cuando abundan.

Si sientes aversión por los demás repito, te sentirás identificado con lo que sigue, y si no lo eres, te ruego pon atención:

1º: El misántropo es persona de valor o, al menos, eso piensa él. Debes valorar mucho si te presta su compañía, pues no regala esta a cualquiera. Si te acepta en su territorio, es porque considera que eres individuo de valor, alguien especial a tener en cuenta- los misántropos también se equivocan-.Lo único que debes contemplar a la hora de tratar con antisociales, es cumplir con el elegante detalle de no intentar cambiarle: así que ya sabes; no seas pesado y déjale odiar en paz. Valórale como el amargado que es: algo que los demás no han conseguido y parece que tú sí.

La base para el feliz cinismo contemporáneo.

2º: No seas buena persona: y si eres así por naturaleza, al menos disimula. Ten en cuenta que, para tu amigo misántropo, la bondad es fuente de horror y maldades. Un ejemplo práctico: desde su punto de vista, aquel que ayuda a cruzar la calle a una indefensa ancianita es un vulgar hipócrita; un tipo deseoso de miradas de aprobación, en busca de lavar su sucia conciencia.

Si quieres ser samaritano, hazlo pues a sus espaldas, evitando con ello enfadarle. En su presencia, debes criticar esas acciones e incluso ir un poco más allá:

En caso de presentarse una situación como la anterior puedes, bien ayudar a la viejecita a caer contra el coche, o bien dejarla cruzar y observar como la naturaleza sigue su curso. Con este tipo de acciones sinceras, lograrás el respeto misántropo ¡Pero cuídate mucho y disimula que buscas agradarle!, pues esto sería fatal. Así que ya sabes: engendra el mal y haz que solo parezca un accidente.

3º: Ten alguna mascota: mejor poco ruidosa y cuyo comportamiento se asemeje poco al de los humanos. Nada de animales mezquinos y avaros-gatos-, ni tampoco seres adorables o exóticos.

Los mejores para la ocasión son el insecto palo y la serpiente. Ahí lo dejo caer.

Estos son simplemente unos consejos iniciales. Estás empezando a conocer al hombre cínico, y aún te queda un largo camino por transitar. Poco a poco, tu noble corazón se irá ennegreciendo y seguirás el sendero del desengaño. Ya no te resultarán malvados los pensamientos de nuestro hombre, sino que serás uno con él.

¡Atrévete a odiar!

Una vez das el primer paso, los demás ya vienen solos.

EN EL TRABAJO

El misántropo no es hombre simpático, pues no siente eso que otros llaman simpatía. Por ello, huirá de trabajos cara al público como topo de la luz. Como comercial, su ceño fruncido y arrugas de odio, frustrarán sus miopes intentos de venta al público. Asimismo, aunque cínico profundo, tiene su ética y su corazón, desagradándole la idea de estafar viejecitas y disminuidos mentales. ¿Teleoperador? Ni hablar: repugnante esa idea de despertar a la gente de sus siestas, pues ellas son la única puerta abierta para escapar de la vida y la consciencia- al final de todo tienen sentimientos-,por no hablar de la siempre incómoda idea tarea de charlar con desconocidos.

Si nuestro amigo misántropo se ve obligado a realizar dichas tareas, debe consultar a su médico de cabecera, pues la exposición a tan tóxicos trabajos minará su ya de por sí bajo bienestar mental.

¿Y cuál es el oficio adecuado? Aquel donde pueda sellar y dejar patente su desprecio por el prójimo. Esta afirmación podría sugerir un empleo como auxiliar de banca o funcionario de ventanilla, pero para ambas ocupaciones es preciso sufrir el martirio de la relación humana. Por ello, se recomiendan trabajos como guardia nocturno o vigilante de cementerio, donde solo pueda uno escuchar las intranquilas voces de pensamientos o panteones. La obligación de sonreír desparece, dejando al odio campando a sus anchas.

EN EL OCIO

Imagino que a estas alturas ya serás misántropo auténtico, de esos de la vieja escuela. Por ello, aumentaré en ti mi confianza revelándote jugosos secretos.

Aunque tus principios sean bien sólidos, has de saber que como cínico necesitas relaciones humanas que te salven de la locura. Debes pues, buscar y conservar amistades, pese a que tu arisco temperamento te impida ejercer de alma de la fiesta.

En un supuesto ideal, el círculo social en que te moverías lo formarían misántropos fieros: pero a estos cuesta encontrarlos, obligando tu ser a relacionarse con individuos del montón. Esta situación, provoca que tengas que sufrir distintos modelos de personas-todos ellos horribles-. Hay van tres ejemplos:

1º El agradable: anodino, convencional. Tipo que busca caer bien. De primeras no tienes nada en su contra, hasta que el mismo pretende ser tu amigo. Suelta chistes y hace cumplidos, ¿Puede haber algo peor? Si: se empeña en invitar a todo, haciendo difícil incluso odiarle.

Aceptas sus invitaciones y terminas valorando su amistad. El indeseable ha conseguido ganar la batalla. Mientras tanto tú, notas como una parte muere en tí dejando sitio al aprecio.

2º El selfies: personaje de más reciente aparición, emergido del lodo gracias al reciente dominio de los móviles sobre los humanos. A diferencia del primero, resulta facilísimo de odiar, y tiene posibilidad de ser tanto del sexo masculino como del femenino. En el último de los casos, es muy probable que su atractivo sobrepase la media estadística.

Ególatra narcisista, busca salir a la perfección en copias digitales de sí mismo/a. ¡Cómo si no fuese bastante con uno! La parte positiva, es que sus fotos no hablan, y son por ello más llevaderas de soportar.

3º Graciosete insoportable: busca aprobación y simpatía, como manera de respetarse a sí mismo. Tras un breve asedio, comienza su bombardeo de payasadas en busca de la risa ajena; de tener éxito, su ego subirá como una torre que besa las nubes; de fracasar, un mar de lágrimas inundará sus presentes y futuros pensamientos.

Se trata de un personaje fácil de domesticar, pues si uno no ríe sus comentarios lo consigue silenciar durante unas cuantas horas. Para la crueldad no es siempre preciso buscar sangre; a veces basta con no dar coba.


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