Mi primera vez con una prostituta

Por ErinBukoswki
Enviado el 14/12/2013, clasificado en Adultos / eróticos
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Una de las cosas que más me excitan de tener sexo con prostitutas es la honestidad que se refleja, tú tienes el dinero y ellas tienen su cuerpo. Mientras más dinero tengas, más y mejor calidad de prostitutas puedes conseguir. Sin compromiso y sentimientos por el medio. Y esa, esa es la mejor parte ¿saben? No hay necesidad de mentiras y falsas esperanzas que se cultivan cada vez con más frecuencias en las parejas de jóvenes de hoy en día. La pareja que tenía en esos tiempos me lastimó de una manera que me hizo ver las cosas más claras. Ahora lo sé, pero para esos días me sentía con una depresión tremenda, necesitaba algo que me hiciera olvidar, así que decidí lo que nunca había hecho antes, llamar a una mujer que ejerza la profesión más antigua del mundo..

Decidí buscar en internet damas de compañía en mi zona, vi varias páginas hasta que encontré una que me llamo mucha la atención:

“Mi nombre es Adriana León, soy una estudiante de odontología y tengo 22 años. Soy una modelo en mis ratos libres y soy sumamente elegante y discreta.”

Otra puta con la excusa de pagar los estudios universitarios- pensé yo-.Sin más preámbulo me dispuse a ver sus fotos y pude observar que era una morena con un cuerpo extremadamente espectacular, su cara permanecía tapada pero su cuerpo decía todo lo que necesitaba saber. Buenas tetas, grandes nalgas y duras piernas. Me dispuse a hacer la llamada y pregunte cuanto costaba el servicio. Eran 300 dólares la hora y le dije que viniera. Teniendo el dinero uno no pregunta mucho. Al cabo de 15 min. tocaron a la puerta, abrí y se encontraba la diosa sexy que había visto en internet, y un tipo que me imagino era su proxeneta con la mano abierta. Sin decir una palabra le entregue el dinero en efectivo al Pimp y hice pasar a Adriana.

Le ofrecí unos tragos de whiksy y me ofrecí a darme el gusto de verla. Tenía puesto un vestido corto color negro y unos tacones no muy altos (para una puta) de un mismo color. Se veía que solo se la pasaba con ricachones hijos de puta como yo. La invite a mi cuarto y la senté en mi cama. La bese y sentí sus labios fríos, sin sentimientos. Me coloque encima de ella mientras que ella cruzaba sus piernas a mi espalda. Me empujaba, me deseaba. Me detuve un momento para quitarme mi camisa y coloque mis manos en sus tetas.

Quítamelo ya y penétrame – dijo Adriana-

Eso es justo lo que voy a hacer

Le quite su vestido y ella me quito el pantalón, ella tocaba mi pene estando aun dentro del bóxer. La seguí besando y saque un hielo del vaso de mi whisky, me lo puse en la boca y empezó a besarla pasándole el hielo. Lo hice hasta que se derritió por completo, tome otros pedazos de hielo y se los coloque en sus senos. Estaban muy excitados no había la menor duda, toque su sexo y estaba muy mojada. Me dispuse a hacerle sexo oral, quería excitarla, quería que supiera que yo era el que me la estaba cogiendo y no ella a mí. Ella movía su cintura y hacia gemidos, al primer gemido le di una nalgada en el culo y le dije que se callara o iba a despertar a los vecinos. Después de eso seguí haciendo lo mío y con más dedicación. Ella se movía y yo me tragaba todos sus líquidos con mucho placer. Ella seguía gimiendo y cada vez con más fuerza, ella gritaba: Ya métemelo…. por favor no quiero que se acabe la hora sin que lo hagas…por favor… HAZLO!!!.

Te has portado muy mal Adriana te voy a joder bien jodida ahora. Pero por el culo muévete- dije yo mientras que la ponía en cuatro

Tome un poco de mi whisky, me puse un poco de lubricante que tenía cerca de la cama y me dispuse a ponerle un poco de lubricante en el culo.

Hazlo lentamente por favor, nadie me ha hecho anal antes – dijo Adriana-

Mucho mejor porque no tengo condón.

Le bese en una de las nalgas e introduje mi pene lentamente en su ano, escuche que ella hizo un suspiro de un pequeño dolor. Le tome el cuero cabelludo y la hale a mi cuerpo. Ella sonrió e hizo que me excitara más, sin más espera le metí toda mi verga dentro de ella. Ella grito con un rugir que me hizo jalarla más a mi dirección, se lo seguía metiendo y sacando cada vez con más rapidez. La cama sonaba mucho más, me seguía moviendo y ella seguía mi ritmo. Al cabo de unos minutos acabe dentro de ella, dentro de su hermoso culo. El empuje y ella se recostó boca abajo en mi cama.

Mi pene seguía hard, así que la bese y le introduje mi dejo en su clítoris. Uy que mojada estaba, ella se acercó a mí y comenzó a lamer mi glande. Pasaba toda su lengua alrededor de mi pene y se lo tragaba completamente. Yo no iba a acabar, así que la detuve y le dije que me montara. Y ahí me encontraba yo, teniendo sexo sin protección nuevamente y con una puta. Ella introdujo mi pene dentro de ella y comenzó a moverse con unos movimientos exquisitos, puso sus manos en mi pecho y agarro impulso para moverse más rápido, más rápido, más rápido y más rápido. Puse sus manos sobre sus tetas y la sujete, comencé a taladrarla sin piedad y ella gritaba. No me importa los vecinos que se jodan – pensé yo-. Hasta que acabamos. Ambos sudados y llenados del líquidos del otro.

Nos pusimos nuestras ropas y nos dirigimos a la sala de estar, Adriana me dio su verdadero nombre y otro número telefónico para mantenernos en contacto, una relación diferente a proveedora y consumidor. Es una lástima que ambos estemos tan lastimados. Llegó su Pimp y se marchó en una camioneta último modelo.


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