Aburrimiento mortal

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     El profesor Bruno de la facultad Central se encontraba particularmente motivado en el día de hoy. El motivo era que iba a dar una conferencia sobre el aburrimiento, precisamente en la escuela donde estudiaban sus hijos. Mas contento se puso el profesor cuando fue a comunicar la noticia a sus varones, abrió la puerta del dormitorio de éstos y escuchó los lamentos de Juan, su hijo pequeño.

     -Estoy completamente aburrido- dijo éste, cerrando con hastío un libro que tenía abierto tan sólo por ocuparse en algo y dirigiéndose a su hermano mayor Arturo.- Estoy harto de la monotonía de todo y de que cada día sea igual que el anterior…

     - Hola Juanito, - dijo el profesor- celebro oírte esto, pues así no tendréis   excusa para asistir a mi conferencia esta tarde en vuestra escuela. Os interesará lo que tengo que decir. Ya sabes que mi teoría consiste en que si una persona se aburre es que carece de valores y de interior que sustenten su personalidad. Diciendo esto cerró la puerta con una sonrisa de satisfacción y suficiencia.

       Arturo puso los ojos en blanco y dijo. –Ahora sí que hemos pringado…tendremos que escuchar el rollo de papá, sí o sí. Además yo siempre he pensado que nuestro padre es en fondo un sosaina mediocre, eso sí tratando de revestir el tema con palabras sacadas de aquí y de allí.

 

       La sala de actos de la escuela estaba llena en su tercera parte. No en vano la asistencia no era obligatoria y los estudiantes que habían asistido una vez a la anterior conferencia, ya empezaban a conocer como las gastaba el profesor. Este empezó su discurso

       “En el aburrimiento el paso del tiempo no quiere avanzar, se detiene de modo insoportable. También la sensación de la duración del tiempo se hace larga, no así en el entretenimiento que la sensación es corta.”

       “Cuando dirigimos nuestra atención al paso del tiempo, cuando lo percibimos, es que nos aburrimos. La sensación de sentir el tiempo puede residir en que el sujeto sea apático y de vivencias débiles o que el objeto no revista ningún interés. Normalmente este fenómeno reside en ambos, esto se los digo con toda propiedad”. Esta última frase de Bruno provocó murmullos en el escaso auditorio.

         Paradójicamente, cuando más hablaba el profesor sobre el aburrimiento, más bostezos provocaba entre los estudiantes. Sin embargo, él ajeno a todo continuó como si tal cosa.

         “Las personas no pueden quedarse solas en una habitación, porque no se soportan a sí mismas, porque no tienen valores ni cultura interior que les sustente y necesitan de lo exterior para entretenerse. Están sujetos al vacío interior. Se huye hacia lo exterior por minio que sea, para entretenerse”

         ”El aburrimiento surge cuando el hombre se sitúa ante la nada…entonces se escucha el abismo del tiempo, el acufeno metafísico… “

           En aquel momento varios estudiantes de las primeras filas, con su capacidad de interés y entretenimiento por los suelos, se levantaron, salieron de la sala y efectivamente fueron a distraerse al exterior comentando entre ellos “Vaya si lo dice con propiedad, nadie mejor para tal conferencia, si no quien lo vive en carne propia”. Al levantarse estos estudiantes, también en las primeras filas, los dos hijos del profesor quedaron plenamente visibles y centro de atención.

       Arturo sujetando del brazo a su hermano, que también había hecho el ademán de levantarse le dijo… -aguanta que ya falta poco para que papá acabe y luego nos tendrá en cuenta que le hayamos oído hasta el final. Además ya te digo yo que nuestro padre es desaborido que intenta construirse una personalidad que escucha de sus libros. En el fondo se aburre mortalmente.

         Finalmente y cuando ya la mayoría de los estudiantes estaban calibrando el salir de la sala, nuestro profesor   puso fin a la agonía de todos y acabó la disertación.

         Ya por la noche el conferenciante preguntó a sus hijos. Arturo se antepuso a un Juan que podía decir cualquier cosa, y dijo:

         -Interesantísimo y cierto todo lo que decías. Hemos aprendido mucho. Sabremos como tener el aburrimiento a raya.

         Juan y Arturo, siempre dirigidos por este último, se dirigieron a su habitación, mientras el profesor, que hubiera preferido más alabanzas sobre su conferencia, se dirigió sin saber a ciencia cierta que hacer, a su despachito.

           Desde la puerta entreabierta de su habitación, Arturo observaba a su padre y le dijo a Juan.

           -Ahora te demostraré como papa se aburre mortalmente y como nuestra madre le dejó por soso…Ahora ya está en despachito y desde aquí podemos observar como actúa cuando esta solo y sin ser observado.

       El profesor paseaba nerviosamente por su despacho como pájaro enjaulado, sin decidirse a realizar ninguna actividad en concreto. Por fin se sentó en su mesa escritorio, ojeó varias revistas de actualidades y viajes sin detenerse a leer en profundidad ninguna. Con un mohín de de desinterés, el aburrimiento, hizo su aparición. Optó por sacar una baraja de naipes del primer cajón del escritorio y empezar un solitario de cartas, pero pronto lo deshizo el juego ya que no veía ningún fin que le motivara.

         Arturo estaba complacido de lo que estaba viendo, le dijo a su hermano. –Ves lo que te decía, fíjate bien porque esto no ha acabado.

       El profesor, sin tener ni idea de sus actos, se levantó hacia la ventana a contemplar la calle, como si ésta le interesara, aunque le importaba un pepino y muy pronto abandonó su atención. Entonces desvió la curiosidad a su despacho, concretamente a un pequeño sofá de dos plazas, se instaló, cogió el mando de un pequeño televisor y empezó a seleccionar canales de forma algo convulsiva…ningún canal retenía su atención así que el zapping era constante. Tampoco el televisor retuvo su atención, así que lo cerró. Entonces sus ojos se posaron en el teléfono junto al sofá.

         Arturo no pudo menos que exclamar. – Ahora viene lo bueno, no te lo pierdas

         El pobre profesor estaba llamando a su ex mujer, necesitaba oírla o quién sabe, quizá por entretenerse. Por lo que se deducía de las pocas palabras del profesor, la mujer no le hacía ni caso. Finalmente el profesor colgó.

         Arturo, algo triste, comentó…- Ni una sola vez la hizo reír…así no se puede conquistar a una mujer. Añadió…papá ya ha agotado todas sus fórmulas de entretenimiento y como decía en su conferencia de esta tarde, no sabe estar solo consigo mismo, encerrado en una habitación; busca distracciones en el exterior, quien sabe si su interior es pobre…no lo sé. Lo que sí creo que sé es que su única distracción somos nosotros. Cierra la puerta, aguarda y esperemos, no creo que tardemos en verlo por aquí.

           Efectivamente, a los `pocos segundos se abrió la puerta y un rostro jovial junto a una sonrisa efusiva del profesor dijo

             -Hola queridos. ¿Qué os ha parecido la conferencia? ¿Habéis aprendido?

-Por supuesto, pero tengo una pregunta…_dime hijo_ cuando dijiste “digo con propiedad” ¿a qué te referías?

-¡Oh a nada especial, sólo quería   reforzar la exposición con un estilo personal!

-Eso pensé, dijo sonriendo Arturo.

 

 

 

 

 


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