Truenos

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Tranquilidad, calma, luz en esa habitación todo ha permanecido siempre imperturbable hasta que de repente y sin previo aviso

- ¡Bum! Un gran trueno cae junto a miles de relámpagos destrozándolo todo y haciendo que cada vez la habitación sea más pequeña

Un sonido profundo y ensordecedor llena la habitación, todo es ahora negro, un olor nauseabundo lo impregna todo y ha aparecido un gran agujero en medio del suelo que me devuelve la mirada, al observarlo no siento miedo, más bien una extraña paz que me llama desde el fondo.

- ¿Dónde estoy? ¿Qué es esto? Me preguntaba mientras cada vez hay menos aire.

Salgo buscando respuestas a lo que acaba de pasar, por fin soy capaz de respirar pero es un aire pesado que me hace andar lento y cargado como un buey tirando de un carro, aquí fuera hay luz sin embargo es de un color que no soy capaz de reconocer mientras que un frio que jamás había sentido antes me consume, tras un rato deambulando solo encuentro una especie de seres grises, tras un rato pensándolo me acerco y trato de comunicarme con ellos, se miran extrañados como si no les importara nada lo que les estoy diciendo, me retiro unos metros y me quedo a observarlos como si ahí fuera a encontrar la respuesta, bla bla bla  siempre en el mismo sitio siempre las mismas conversaciones estúpidas, su idioma cada vez se me hace más incomprensible hasta ser solo viento saliendo de sus bocas, camino y camino y los encuentro por todos lados, sin emoción , planos, vacíos por completo de espíritu pero aun así con una gran sonrisa en la cara, ¿porque sonríen?

Sigo deambulando y encuentro un charco en el que se ve mi reflejo así que decido mirarlo, no había tenido tiempo para hacerlo desde que empezó todo esto, Me preguntaba ¿Seré yo también uno de esos seres?

Lo que vi me sobresalto, Un rostro joven pero envejecido y destrozado como si hubiera vivido los horrores de una gran guerra, tenía el pelo desaliñado solo recogido por una coleta de la que se escapaban un par de mechones a la altura de lo que deberían ser los ojos, sin embargo, ahí no había ni pupilas ni iris solo una oscuridad infinita que te absorbía como si fuese un agujero negro ¿Quién era este tipo? No era nadie que hubiese visto antes me gire para comprobar si era el reflejo de alguien más pero ahí solo estaba yo.

- ¿Cómo podía ser yo el del reflejo? ¿Me había vuelto loco?  No reconocía nada de lo que estaba viendo, todo me era extraño como si estuviese en otro mundo, solo quería salir de allí.

No se cuento tiempo ha pasado desde aquel día quizá semanas, meses o puede ser que ya haya pasado un año, ya me había acostumbrado a esta nueva cara o quizás no recordaba cómo era la de antes, aún no había encontrado respuesta a ninguna de las preguntas que empecé a hacerme desde que salí de aquella habitación, solo recuerdo aquella voz que me llamaba y que aún seguía escuchando ciertas noches.

En este tiempo decidí volver a comunicarme con los seres grises, aunque me molestaba su existencia y su sonrisa vacía eran todo lo que tenía, pensé que si me convertía en uno de ellos lo entendería y mejor ser un ser gris que una sombra ¿no?

Seguí sus costumbres, aprendí su idioma y establecí relaciones con ellos, todo aquello no sirvió de nada, algunos días creí que era uno de ellos, hasta me vi esa estúpida sonrisa en la cara,  creí embriagado durante la celebración de sus ritos trascender mi cuerpo de forma fugaz y al fin pertenecer al grupo, incluso durante un breve tiempo encontré la luz en un par de faros que acabaron apagándose para siempre  en el momento menos oportuno por querer fusionarse con blanco en vez de negro, pero ¿quién en su lugar no lo haría? o quizá inconscientemente yo los apague para no enturbiar lo único puro que encontré en aquel extraño mundo.

Fuera de la carretera se acercaba de nuevo tormenta, lo relámpagos dibujaban formas en el cielo como si quisieran decirme algo, entonces recordé la voz que me llamaba hace tiempo aquella noche en la habitación y decidí volver donde empezó todo, cuando llegue la habitación seguía destruida pero ya no me parecía tan pequeña, encontré fotos de seres sonrientes y fechas marcadas, pero ya no podía recordar a ninguno definitivamente ya no sentía nada, ningún tipo de emoción, igual pero a la vez diferente de los seres grises, ya ni siquiera recordaba porque los odiaba, un extraño ambiente cálido bañaba la habitación le pregunte a aquel agujero que que quería y solo me dijo:

-Ven

Me lancé a él y entonces lo comprendí, lo mío era ser sombra.


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