El abrigo

Por
Enviado el , clasificado en Cuentos
72 visitas

Marcar como relato favorito
Recomendación:
Libros de narrativa y ficción - Consulta las novelas y libros de narrativa (novelas) más populares de Amazon

Por la mañana Carlos esperaba en la terminal de autobuses a un amigo, Julio, pero al llegar el autobús vio que éste no había venido. Le describió al amigo al chofer y éste le dijo que sí lo había visto subir, pero no recordaba haberlo visto bajar en ningún punto. Juntos fueron a ver si no estaba dormido en algún asiento, pero solo encontraron su abrigo. Carlos tomó el abrigo y volvió a su casa, de donde llamó a la casa del amigo donde aún no había regresado. 

   Cerca de las once Julio apareció en la casa de Carlos, pero ahora el que no estaba era él; la madre le dijo que había salido sin decir adónde iba, luego fue a su habitación y le trajo su abrigo. Dos horas más tarde, como Carlos no aparecía, Julio volvió a la terminal, llamó a su padre para que lo fuera a buscar a la parada, sacó pasaje y subió al autobús.

   Cuando el autobús llegó a la parada el padre vio que su hijo no bajaba, fue a averiguar con el chofer y éste le dijo que sí lo recordaba, pero que no lo había visto bajar en ningún lugar. Juntos fueron a ver si no estaba dormido en uno de los asientos, pero solo encontraron su abrigo. El padre lo agarró y retornó a la casa. Más tarde llegó Julio; el padre no estaba, pero en el sofá de la sala vio su abrigo. Llamó a todos los conocidos y nada del padre, entonces se le ocurrió que solo podría estar en la casa de su tío Javier, hermano de su padre. Como el tío no tenía teléfono fue sin avisar. 

   Javier oyó reiterados bocinazos en la vereda; era un remisero que bastante perturbado le dijo que su sobrino había tomado el remís y cuando llegó se percató a su casa el sobrino ya no estaba en el asiento de atrás, solo su abrigo. El remisero le pasó el abrigo y se fue. Al rato llegó Julio, pero el tío no estaba en casa, y como estaba abierta entró y esperó, pero como no aparecía agarró el abrigo, que estaba sobre una silla en la cocina, y se marchó. Cuando, por fin, regresó a su casa en la sala lo estaban esperando el padre, el tío, el amigo y hasta el remisero, que quería cobrar el viaje. Todos lo miraron sorprendidos, porque afuera hacía un frío terrible y él no traía el abrigo puesto. 

                                                            Fin.  


¿Te ha gustado?. Compártelo en las redes sociales

Denunciar relato

Comentarios

COMENTAR

(No se hará publico)
Seguridad:
Indica el resultado correcto

Por favor, se respetuoso con tus comentarios, no insultes ni agravies.

Buscador

Diseño web para pequeños negocios, rápido y barato Zapatos para bebés, niños y niñas con grandes descuentos

Síguenos en:

Facebook Twitter RSS feed