La Senadora Cadáver: Dicen que dices que digo

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Dicen por ahí, me lo han dicho a mi, que dices hablo de ti, que digo cosas de ti, e incluso me han dicho quien te las dice. Pues es cierto, a medias, pero cierto. Claro que hablo de ti, siempre lo hice, nunca dejé de hacerlo, aunque te pareciera que si, pero no se las digo a quien tú crees. Dicen que es Ana Melero, a quien nombro en un capítulo anterior, quien te dice que hablo de tí, aquí huele raro y no soy yo, o tú mientes, algo habitual en ti y nada extraño, o es ella quien engaña, y eso no sé si es raro o no, porque hace años, cuando nos encontramos con ella en el Arturo Soria Plaza y me la presentaste, al irse, bien que tú si empezaste a rajar de ella, pero cuando se fue, y no a la cara, una costumbre muy tuya. Dijiste de Ana que cascaba mucho de los demás, ¡como si tú no hicieras nunca!, ¿cierto?.

Parece que Ana te dice que hablo de ti, como si yo hablase con ella, cuando lo cierto es que desde ese día, no he vuelto a tener ni media conversación con ella, y hace tiempo que no comento sus publicaciones en redes, por lo que mi relación con Ana es nula. Así que aquí, como dicen los mexicanos, hay de dos sopas, o mentís una de las dos, y me inclino a pensar que eres tú quien lo hace, o quien me dijo que te cuenta cosas de mi, no se enteró de mucho, aunque lo creo tan poco probable como que sea Ana quien dice cosas que no son.

Pero sí, no te niego que hablo de ti, comento de ti y escribo de ti, porque quiera o no, me guste o no, tú has sido parte de mi y de mi vida, por no mucho tiempo afortunadamente, pero lo has sido, y por ello, quieras o no, te guste o no, tengo derecho a hablar, de cualquier manera, de esa parte de mi que fuiste tú, tengo derecho a contar mi verdad, aunque a ti te interese mantenerla oculta y en secreto, porque no es  una buena verdad para ti, y si alguna vez, alguien me pregunta por ti, no tendré ningún problema en responderle y hablarle de mi experiencia contigo y de todo lo que sé de ti, que no es poco.

Hablo de ti, en cualquier formato que está a mi alcance, y más allá del debate de si es ético o no que lo haga, de si tengo derecho o no, hay algo que es rotundamente indiscutible, y es que aquello que digo de ti, es absolutamente cierto, y lo sabes. No miento en nada, y de ahí que tanto le insistas a Dora en que no quieres que nadie se entere, y menos yo. Y menos yo, y no solo yo, porque tampoco quieres que le cuente nada a César, uno de tus "mejores amigos", y eso que él, a pesar de saber todo lo que has hecho, a pesar de saber todo lo que has golfeado, porque has golfeado mucho sin importarte nada ni nadie; y a pesar de saber todo lo que le has hecho a su gran amor, Dora, él sigue ahí contigo, de tu parte, apoyándote. Bueno, creo que todo no lo sabe, porque no es muy normal que te siga alcahueteando a pesar de todo, porque has hecho cosas que, como dijo un día una trabajadora social, eran denunciables, y cualquiera que tenga medio dedo de frente, no estaría de tu lado con semejante historial. Si es que César ni siquiera sabe que hace más de un año que no estás con Enrique, algo que si lo piensas bien, es una estupidez que no lo sepa, pero tú eres así de rara y retorcida, te preocupa mucho seguir vendiendo esa imagen limpia que muchos tienen de ti, por eso tanto secretismo, porque tú bien sabes que está mal, que haces muy mal.

Pero en esta vida todo se paga, lo bueno y lo malo, tarde o temprano la vida siempre te pasa la factura, karma le llaman. Creo firmemente en él, tanto así que creo que la roptura de Enrique, quien se ha quitado un lastre de encima al no estar contigo, esa factura de la vida, te ha empezado a llegar. No es que te desee nada malo, eso ya te lo has procurado tu sola desde siempre con tus malas decisiones y tus malos actos que nunca reconoces. Solo me tengo que sentar a esperar a que la vida te los haga pagar y se haga justicia divina. No tengo prisa, la vida tiene su ritmo y con él todo llegará. Y pensarás que a mi también, puede ser, no lo niego, pero no me arrepiento de ninguna de las letras aquí escritas, no me arrepiento de ninguno de los capítulos publicados y los comentarios vertidos aquí y allá, porque son todos ciertos y reales, y una vez cobrados, pagaré lo que tenga que pagar, sin arrepentimiento alguno.

Una última cosa, dicen que dices que digo.


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