La Fuerza del Agua Capitulo 26 El Asalto

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Kvasir se había ganado hasta el último euro que le había pagado. A los pocos minutos de salir del hotel Mirko tenía toda la información que necesitaba: El italiano del parche era Valentino Agostini, era un asiduo del Castillo de O aunque la mayoría de la veces como proveedor, muy rara vez para pujar y cuando lo hacía siempre se inscribía en la subasta como Carlo Fiore. Se dedicaba principalmente a la trata de personas y había hecho algún trabajo con el tráfico de armas en el cuerno de África. Poseía una villa frente a la ciudad de Scilla en una pequeña isla de su propiedad y muy probablemente era donde se dirigía. El hacker una vez supo el modelo del yate mandó los planos detallados del interior de la embarcación y sus diferentes cubiertas. También cerró en el acto un acuerdo por el cual se comprometía por el doble del precio acordado al inicio del contrato a mandarle un mensaje a Mirko con la ubicación del yate del italiano vía satélite cada 15 minutos. Mirko accedió encantado, hubiera pagado el triple si se lo hubiese pedido.

 

Ya se veían los primeros rayos de sol al este y en la lejanía se podía ver aun el Faro de Mangiabarche cuando tuvieron a la vista el yate de Valentino.

 

El equipo de tierra se había demorado demasiado y Mirko decidió salir sin ellos.

 

A bordo de la lancha iban él, el piloto y cuatro soldados con los que el serbio había trabajado anteriormente y tenía plena confianza en ellos.

 

Cinco personas para el asalto más el factor sorpresa. No sabía cuántas personas formaban el equipo de Valentino y rezaba por que fuera suficiente.

 

El plan lo habían repasado una y otra vez a lo largo de la persecución pero aun así Mirko quiso repasarlo una vez más mientras revisaban las armas.

 

Solo tendrían una oportunidad y jamás se había jugado tanto en un asalto. Tenía que salir bien.

 

Cuando estuvieron a unos 30 metros del yate el piloto encendió el reflector y habló por el megáfono.

 

El plan estaba en marcha.

 

 

 

La lancha se fue acercando a estribor del yate hasta que estuvieron juntos.

 

Valentino observaba la maniobra desde el puente de mandos con Zoya a su lado, vio a dos hombres saltar de la lancha a su yate, apretó la mano con la sujetaba a la chica. Su segundo estaba con él observando a los soldados que acababan de subir, sin que Valentino se lo hubiera ordenado había cogido su fusil automático y miraba esperando la más mínima señal que indicara que algo no iba bien.

 

-Voy a encerrar a la chica en la celda de mi camarote hasta que sepa que todo está en orden- dijo Valentino  a su segundo saliendo a toda prisa del puente de mando sin siquiera mirarlo.

 

Caminó por los estrechos pasillos de su barco en dirección a su suite. No estaba tranquilo, como su segundo, sospechaba que si realmente algo había ido mal en la subasta ese no era un procedimiento lógico. Abrió la puerta de su suite y prácticamente arrastro a Zoya hasta un zulo oculto bajo la enorme cama de la gran habitación.

 

-Metete ahí y no hagas ningún ruido hasta que venga a buscarte.

 

Zoya se disponía a obedecer cuando una ráfaga de tres disparos en la cubierta la sobresaltó y se tiró al suelo.

 

Valentino la soltó y saltó a su mesita de donde sacó una pistola automática, los disparos ya no cesaron en la cubierta, el tiroteo era continuo. Entonces se tiró sobre Zoya a la que rodeó con su brazo mientras apuntaba a la chica a la cabeza y así se quedó mirando la puerta con la chica como escudo.

 

Según el plan, en el momento la lancha abordó el yate Mirko y Adrian, un veterano compañero de batallas del serbio en la guerra de los Balcanes se sumergieron por el otro lado de la lancha, bucearon por debajo de ambas embarcaciones y subieron al yate por la otra borda, debían ir eliminando el máximo de hombres de Valentino sin ser descubiertos. Para ello Darko y Sabin debían subir a bordo del yate y mantener el máximo de tiempo posible la tapadera del equipo de seguridad del Castillo de O.

 

Ya a bordo Mirko y adrian se separaron, cada uno con un cuchillo en la mano. Adrian fue hacia la proa y Mirko hacia la popa. Avanzaba despacio sin hacer el menor ruido, se topó de frente con un hombre armado que salía por una puerta a la cubierta y no le dio ninguna oportunidad, en un rápido movimiento hundió su cuchillo en la tráquea del sicario sin darle tiempo a dar la alarma ni defenderse. De repente oyó voces en el puente de mando y miró en esa dirección justo en el momento de ver los tres fogonazos de la ráfaga de un fusil de asalto Beretta ARX-160 y vio como Sabin caía al agua mientras Darko sacaba rápidamente su automática oculta en su espalda y eliminaba a los dos guardias que les habían recibido en cubierta, una segunda ráfaga estuvo a punto de alcanzar a Darko y tuvo el tiempo justo de ocultarse tras la cubierta. Mirko cogió el fusil del hombre que acaba de eliminar y abrió fuego hacia el puente de mando, tenía una línea de tiro perfecta y la nube roja que vio después de disparar le confirmó que había acertado. Otro sicario llego a cubierta desde estribor y abrió fuego contra Darko, estaba fuera de la línea de tiro de Mirko y se disponía a moverse para defender a su compañero cuando Adrian apareció por sorpresa con su automática en la mano y abatió al sicario que amenazaba a Darko.

 

-¡Sabin ha caído al agua!- Gritó Darko en serbio -¡Esta herido!

 

Adrian miró a Mirko esperando instrucciones y este le hizo un gesto indicando que saltara al agua a socorrer a su compañero.

 

Zoya pensó que quizá esa era la oportunidad que estaba esperando, el tiroteo continuaba en cubierta. Ella no sabía que pasaba, se imaginó que algún rival del italiano de la mafia le había localizado o mil cosas… le daba igual, solo pensaba que Valentino sujetaba una pistola sobre su sien y si ella intentaba escapar y salía mal él o algún miembro de su escolta le pegarían un tiro y ahí acabaría todo… o bien conseguía escapar y ahogarse en el Mediterráneo y ahí acabaría todo… le daba igual. De lo que estaba segura era de que jamás pisaría la villa de Valentino.

 

Así que levantó el pie derecho cuanto pudo y hundió el tacón de su sandalia en el empeine del italiano con toda la fuerza que pudo, en el mismo gesto y dándole igual que Valentino apretara el gatillo o no le propinó un fuerte codazo en el pómulo recordando cuando practicaba artes marciales con su tío Mirko. Lo dejó semiinconsciente aun asi apuntó la pistola como pudo en dirección a Zoya y esta le propinó entonces una fuerte patada en la muñeca lanzando el arma lejos de él y cayendo esta en el zulo que había debajo de la cama de la suite.

 

Valentino se quedó mirando como el arma caía fuera de su alcance y no vio venir el puñetazo que Zoya le dio en la mandíbula.

 

Zoya no se quedó a ver el resultado de su último golpe y salió corriendo de la suite, hacía rato que no se oían disparos, su única intención era evitar en lo posible a los guardias y llegar a la cubierta y saltar al mar. Por fin halló una puerta que la llevó a la cubierta de proa, delante de ella se encontró nada más salir el cuerpo de el sicario que la había acompañado toda la noche con la garganta rajada. Pasó por encima de él y salió corriendo en dirección a la barandilla, pensaba saltar y acabar con todo.

 

-¡NOOOOOO!

 

El grito lo oyó Zoya lejos de ella aun, si corría lo suficiente no la alcanzarían y sería libre, subió un pie a la barandilla y paso la otra pierna por encima, no quería mirar a sus perseguidores, solo miraba al agua.

 

-¡Zoyaaa no saltes!

 

¿Zoya?

 

Se detuvo. Se dio la vuelta y vio un gigante corriendo hacia ella desde la popa del barco. ¿Estaba soñando? ¿La había llamado por su nombre?

 

-¿Tío Mirko? Lo preguntó en ruso, como si su subconsciente se estuviera dando cuenta de lo que pasaba antes que ella misma y se volvió a preguntar si estaría soñando.

 

Si, era su tío Mirko, se bajó de la barandilla y no pudo contener el llanto. La habían rescatado.

 

-¡Tío Mirko!

 

Faltaban unos metros para que pudiera abrazarse con su tío cuando Valentino apareció por la puerta por la que había llegado a la cubierta y se abalanzó sobre ella con un cuchillo en la mano.

 

Se oyó entonces un disparo y el hombro del italiano se separó prácticamente del cuerpo dejando inútil el brazo que sujetaba el cuchillo cayendo este al suelo, pero el disparo no impidió que Valentino alcanzara a Zoya y saltara al agua arrastrando a la muchacha con él.

 

El sol todavía no había salido y el mar estaba negro, Zoya forcejeaba con la mano que valentino la sujetaba pero era imposible soltarse, la sujetaba con una fuerza sobrehumana y la arrastraba al fondo del mar. Se sumergían muy rápido. Como pudo se dio la vuelta, se puso cara a cara con el italiano y hundió con todas sus fuerzas su dedo pulgar en el ojo izquierdo de Valentino.

 

El dolor hizo que la soltara y Zoya en un último esfuerzo antes de subir a la superficie recuperó el colgante de su abuela, pero ya era tarde. Ya no tuvo fuerzas para volver a la superficie y se quedo suspendida en el agua, a 15 metros de profundidad intentando aferrarse a la vida y perdiendo la consciencia.

 

Mirko llegó a proa y saltó al agua

 

El mar estaba oscuro y no veía nada

 

Salió a la superficie a coger aire y llamar a su sobrina. Estaba desesperado.

 

Se volvió a sumergir convencido que si no la encontraba rápido la muchacha no sobreviviría. Tenía los pulmones a punto de estallar cuando la vio. Suspendida a gran profundidad bajo el agua, inconsciente, inerte.

 

La cogió y la subió a la superficie, Adrian lo ayudó a subir a bordo, Darko, que tenia conocimientos médicos, estaba atendiendo a Sabin de sus graves heridas. No había un segundo que perder y no esperó, empezó a hacerle el boca a boca a su sobrina a la vez que le daba fuertes golpes en el pecho pero no reaccionaba, sin darse cuenta los golpes en el pecho eran cada vez más fuertes, Adrian que lo observa desde atrás iba a detener a su amigo cuando la muchacha expulsó un chorro de agua por la boca e inhaló como pudo todo el aire que le permitieron sus pulmones, entonces empezó a toser a la vez que su tío la abrazaba.

 

-¿Te mandó la babushka antes de morir? Preguntó Zoya a Mirko cuando pudo hablar.

 

Mirko la miró con los ojos llenos de lágrimas y su enorme sonrisa.

 

-Tu iaia está viva Zoya, tu iaia te está esperando.

 

Y Zoya ya no pudo contener más el llanto que llevaba 13 años reprimiendo. Lloró abrazada a su tío por la alegría de regresar con su familia, por la pérdida de sus padres, por lo que le había tocado vivir.

 

La había salvado.


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